Un destino preferente para el talento cualificado y especializado


Estabilidad, posibilidades de crecimiento laboral o salarios un 85% superiores a la media española son algunos de los atractivos que convierten a la industria de defensa en un imán para el talento cualificado. Desde ingenieros salidos de las universidades hasta perfiles procedentes de la Formación Profesional, el sector cada vez despierta más interés por su empleabilidad y por las condiciones de trabajo que ofrece, sin olvidar el componente innovador que le caracteriza, ya que las compañías invierten el 10,3% de su facturación en I+D.

Como recuerdan desde la patronal Tedae, es una industria que, entre directos e indirectos, genera más de 105.000 empleos de calidad, en los que «además de la ingeniería, que es la esencia de nuestras empresas, destaca también el papel de la FP, sobre todo la Dual, que debe incorporar planes de formación y programas que evolucionen continuamente y en paralelo a como lo hacen las necesidades tecnológicas del sector, integrando de manera inmediata las nuevas tecnologías en todo el proceso productivo». Una puesta al día indispensable para surtir de mano de obra a una industria en constante cambio, cuya apuesta por la innovación es uno de los aspectos más valorados por quienes trabajan en ella.

Pelayo Menéndez, graduado en Ingeniería Aeroespacial y con un máster en Ingeniería Aeronáutica, se incorporó a Indra en julio de 2021 como responsable de la gestión de tecnologías en el proyecto Futuro Sistema de Combate Aéreo (conocido como NGWS/FCAS, por sus siglas en inglés), un puesto que considera muy enriquecedor porque le permite trabajar en el día a día con expertos de muchos ámbitos distintos de la ingeniería e incluso con profesionales de otras áreas.

«Mi rol implica tanto la parte técnica como la de gestión, lo cual me da una sensación de responsabilidad grande, pero a la vez es una oportunidad muy buena», asegura. Asimismo, destaca como positivo los numerosos viajes que realiza y en los que interactúa con los equipos de otros países. De hecho, Menéndez atiende a este diario antes de volar rumbo a París para asistir a una reunión con compañeros franceses y alemanes.

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Pelayo Menéndez trabaja en Indra desde julio de 2021


GUILLERMO NAVARRO

A aquellos estudiantes o recién graduados que dudan si iniciar su trayectoria en la industria de defensa, les anima a hacerlo por varias razones. «Es un sector pujante en el que puedes desarrollarte mucho en poco tiempo debido al dinamismo que hay en los proyectos de defensa hoy en día», asegura. Además, cree que «los jóvenes pueden aportar ideas nuevas que tienen un gran calado en proyectos a largo plazo que buscan justo eso, nuevas propuestas».

Jesus Laforgue Roa no ha necesitado ni siquiera terminar el grado en Ingeniería del Software, que cursa en la Universidad Politécnica de Madrid, para encontrar empleo. Entró en Tecnobit-Grupo Oesía gracias a unas prácticas y después le contrataron a tiempo completo. «Defensa no estaba en mi plan de futuro porque no sabía que hubiese tanto trabajo», reconoce este veinteañero, que se muestra muy satisfecho con su posición actual, ya que le ha abierto los ojos a un mundo que hasta entonces le era más desconocido. «Me está gustando e intentaré centrarme en este sector en los próximos años. La gente joven piensa que son trabajos muy fríos, pero no. Son trabajos bonitos y si pudieran probarlos, les ayudaría porque hasta que no lo haces, no entiendes todo lo que hay detrás», explica.

En su caso, se dedica a la simulación, que contribuye a que los soldados entrenen de forma más eficiente y con menos riesgo y reduce los costes para los ejércitos. «Uno de los simuladores es para otro país, por lo que he tenido que viajar bastante durante todo el tiempo que he estado en la empresa, hablando con el cliente para ajustarlo a lo que buscaba», dice. El balance de su experiencia laboral es favorable: «Aparte de la cuestión económica, para crecer o ascender es un sector muy agradecido».


Antes de haber concluido la carrera de Ingeniería del Software, Jesus Laforgue Roa ya tenía empleo en Tecnobit-Grupo Oesía, donde se centra en temas de simulación


DE SAN BERNARDO

Preguntado por lo que más le apasiona de su quehacer cotidiano, no duda: la creatividad. «Tanto en informática como en defensa, no son trabajos de replicar lo mismo todo el tiempo, sino de crear cosas y llevarlas hacia donde tú quieres. Es algo que siempre me ha llamado la atención y defensa me ha permitido hacerlo. Utilizar tecnologías actuales con las que has convivido desde pequeño, sobre todo para un perfil joven como es el mío, es algo muy interesante», confiesa. A sus 25 años, el camino no ha hecho más que empezar.

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Desde Tedae insisten en que para la industria es importante generar vocaciones que quieran participar en el desarrollo de tecnologías que harán mejor la vida de las personas en el futuro. «Los desarrollos tecnológicos que surgen en defensa pueden muchas veces transferirse a otros ámbitos de la economía –agregan– y eso lo hacen las personas y empresas gracias a su talento».

Leticia Monasterio estudió Ingeniería de Telecomunicaciones, realizó un máster y después se doctoró en la Universidad de Alcalá de Henares con una tesis centrada en la inteligencia artificial en el campo de las imágenes médicas. Su pretensión inicial cuando se matriculó en el programa de doctorado era obtener una plaza en la universidad para continuar vinculada al entorno académico, pero conforme progresaba en su investigación, se dio cuenta de lo satisfactorio que podía resultar la transferencia de ese conocimiento a la vida real . «A medida que fui avanzando, descubrí que lo que verdaderamente me gustaba era llevarlo a la empresa privada y ver cómo se podía aplicar, sin dejar de lado la investigación, pues en Thales estoy en la parte de I+D», cuenta. Fichó por la multinacional el pasado mes de abril y su puesto es el de ingeniera de nuevas tecnologías e innovación en los proyectos EDF (Fondo Europeo de Defensa).


La doctora Leticia Monasterio trabaja como ingeniera de nuevas tecnologías e innovación en Thales, en los proyectos del Fondo Europeo de Defensa (EDF)


BELÉN DÍAZ

De su experiencia en la industria de defensa, a la que desea continuar ligada en el futuro, resalta sobre todo que «es un área donde hay un montón de avances que van de la mano de la ingeniería». De su desempeño profesional en concreto, aprecia el clima de cooperación en el que se mueve. «Estoy aprendiendo a trabajar con consorcios y con otras empresas, a poner en común en las reuniones los logros que hemos tenido a lo largo de los meses… es una parte que me gusta y que en la universidad no tenía», expone Monasterio, que considera que esta industria es en ocasiones una gran desconocida. «No eres consciente de todo lo que hay detrás hasta que no estás dentro de una empresa de defensa», comenta en este sentido, y cierra su charla con ABC reflexionando acerca de la necesidad de atraer más talento femenino a este sector.

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Almudena Martínez Álvarez se formó hasta BUP y después estudió Montaje de estructuras aeronáuticas y electricidad. «Desde pequeña, siempre me ha atraído este campo», confiesa. Un sueño que ha hecho realidad. En Airbus, la compañía donde trabaja, se dedica al montaje e instalaciones eléctricas en la parte de bodega de aviónica y en la zona de cabina y también al montaje de equipos.


Almudena Martínez Álvarez forma parte de Airbus tras haber estudiado Montaje de estructuras aeronáuticas y electricidad


AIRBUS

«Es impresionante trabajar directamente en un avión. El avión viene con configuración civil, con todos los asientos, paneles y demás instalados. Lo primero que se trabaja en el desmontaje ‘total’ del mismo. Es increíble comenzar a trabajar en un avión ‘desnudo’ porque es cuando percibes la grandeza de estos aparatos. Ves todos los controles, normativa y calidad a los que se someten los aviones. Todo en lo que trabajas cobra un cariz de importancia superlativo. Estás trabajando en un avión y lo valoras enormemente», destaca como los puntos fuertes de su ocupación en la empresa.

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