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Ricardo Larrandart, experto en Big Data en el fútbol: “Lo importante no es tener muchos datos, sino el uso que les das”


El dato lleva mucho tiempo instalado en el deporte y, concretamente. en el fútbol. Pero es en los últimos años cuando ha pegado un salto tanto cuantitativo como cualitativo. Aún hay un largo camino por recorrer en todos los sentidos, pero se van dando pasos para que las matemáticas, los modelos, los números o los algoritmos se instalen como un nuevo agente determinante en la toma de decisiones de la industria futbolística.

Una de las personas que más conoce este mundo porque lleva mucho tiempo trabajando en ello es Ricardo Larrandart, ejecutivo del deporte con experiencia en datos, gracias en parte a su trabajo en la empresa Statsbomb y, previamente, en un club que trabaja tanto los números como el Brentford. Charlamos con él para saber más de esta ola que llega, de cómo se concibe en España y cómo está en un país donde el dato siempre ha estado tan presente como Inglaterra.

Los primeros pasos del Brentford

Larrandart siempre pone como ejemplo al Brentford a la hora de hablar cómo un club utiliza los datos para crecer. El club inglés fue adquirido por, Matthew Benham, un hombre de las finanzas con una empresa de apuestas deportivas, Smartodds, a través de la cual descubrió que los resultados del Brentford no tenía una relación lógica con su rendimiento. Su método funcionó, llevando al club desde las catacumbas del fútbol inglés a la Premier League.

Pero no todo fue un camino fácil. “Veníamos de un verano de 2015 bastante agitado porque habíamos llegado a playoffs. El entrenador era Mark Warburton y Matthew Benham decidió prescindir de él ya que había un choque entre cómo uno quería hacer las cosas y como el otro quería hacer las cosas. Fue difícil porque había llegado con el Brentford al playoff para subir a la Premier. Por eso los hinchas lo adoraban”.

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¿Pero qué pasa? Los datos le decían a Benham que, pese al éxito de quedarse a un paso de la Premier, su rendimiento no era mucho más bajo. “Matthew le decía: ‘mis modelos matemáticos me dicen que sí, terminamos quintos, pero nuestro nivel real es décimo’. Porque los modelos nos decían que éramos el décimo mejor de la Liga, no el quinto. Y claro, a Mark Warburton, le costaba entender eso. De esta manera, Matt prefirió tomar el camino complicado y despidió a Mark y se armó un pollo enorme”.

Larrandart prosigue: “Yo estuve antes del verano, por ahí por febrero, en Madrid con Paco Jémez porque estábamos empezando a ver discretamente quién podía ser el próximo entrenador. Ya sabíamos que íbamos a prescindir de Warburton, aunque él aún no lo sabía. Por algún lado se filtró y se armó un buen pollo en la prensa de Inglaterra, que se echaron encima de Matthew“.

“A la siguiente temporada empezamos regular no porque acertamos con el entrenador. Tuvimos que poner un técnico interino y me acuerdo que éste un día, en una reunión se sentó y nos dijo como riéndose: ‘¿Ustedes creen en todo esto de los modelos y los datos?’ Y la respuesta fue contundente: ‘sí’. Y esa seguridad es la que después te permite ir haciendo cosas de una manera distinta a lo que hacen el resto de las organizaciones deportivas que se basan mucho en la emoción para la toma de decisión. A partir de ahí llegó Thomas Frank, que se alineó con la idea de Benham, y el resto es historia.

Los impostores y el Valencia

Larrandart tiene claro que falta una visión más profunda para no tomar decisiones precipitadas. “Para mí, el impostor más grande que hay en el fútbol son dos cosas: uno, la tabla de posiciones y otro, los puntos. Porque terminan mintiendo a unos y castigando a otros y al no tener la capacidad de ver entre líneas, de ver más allá, se terminan tomando decisiones erróneas”.

Y, relacionado con esto, pone un caso concreto: “Un ejemplo que yo ponía la temporada pasada era el Valencia, que estaba muy debajo en la tabla, pero que debería estar más arriba. Me decían que el Valencia era un desastre. Sí, lo era por todo lo de Peter Lim, pero me estaba guiando en la información que estaba viendo y los modelos me decían que estaba sumando menos puntos de lo que debería. Ahora el Valencia está cerca de los puestos europeos. Y no me sorprende“.

Inglaterra y el dato

Desde España se tiene la perspectiva de que en Inglaterra van varios pasos por delante en cuanto al uso de los datos. Larrandart pone asteriscos. No cree que en Inglaterra se vaya tan por delante en términos de análisis: “Hay recursos, lo que te permite acceder no a una, sino a varias herramientas, pero no es el hecho de acceder a la herramienta, sino qué uso le das a esa herramienta y cómo extraes información relevante para después tomar una decisión relevante“.

“Esta es una mentalidad que va calando, pero poco a poco. En Inglaterra hay tres equipos que piensan de esta manera: el Brighton, el Brentford y el Notts County (club de la League Two, la cuarta inglesa). Y lo hacen porque vienen del ‘Betting’ (del mundo de las apuestas)”. ¿Y qué tienen que ver las apuestas? “Mucho. Cuando perdiste una apuesta de tres millones de libras y el modelo matemático te dice que la apuesta estuvo bien hecha, si la tienes que hacer de nuevo, estos tipos tienen la frialdad de volver a hacer la misma apuesta mañana. Y eso lo trasladan a cómo toman decisiones con sus equipos”.

El caso de España

En cambio, en España considera que hay un camino aún por recorrer: “Lo que sucede es que mucha gente dice, ‘este tiene datos, el otro tiene… bueno, los voy a tener yo porque si no voy a parecer un tonto’ y, en vez de contratar a alguien dicen, ‘bueno, me pongo a ‘bichear’ y veo cómo funciona y si no funciona, lo dejo aislado y decimos que tenemos datos y ya'”.

Y eso es todo un efecto dominó “porque, primero, estás invirtiendo dinero que no le estás sacando el rédito, la experiencia no es positiva porque dirás que los datos no te sirvieron. Y, después, no generas esa convicción de que yo necesito esta herramienta. Y se termina generando una bola de nieve que lo que genera son experiencias negativas y esas experiencias le cierran la puerta más adelante a proyectos que puedas hacer con temas de datos”.

Responder a la pregunta ¿por qué no ficharías a este tío?

El problema en algunos casos es querer orientar el dato a la idea preconcedida que uno tiene. Y eso es un error. “Inconscientemente nos sugestionamos a lo que nos gusta para sobrevalorarlo. Por eso es importante hacernos esta pregunta ‘¿por qué no ficharías a este tío?'”, explica Larrandart, que pone el caso de Ollie Watkins, actual jugador del Aston Villa, y la pregunta que se hicieron para concretar su fichaje por el Brentford: “Yo hice el 80% del fichaje. Estábamos buscando a otro tipo, no a él, pero nos saltó porque no podíamos fichar al que queríamos. Con los datos podía parecer Maradona, por eso tratamos de buscarle problemas y pensar en cosas por las que no lo ficharíamos porque claro, si ves sólo lo bueno…”.

Por otro lado, los datos pueden ofrecerte cosas que no esperabas. “Cuando nos fijamos en Watkins jugaba de ‘box to box’. Pero lo único que tenía de ‘box to box’ era que no se cansaba nunca. No era un jugador dúctil para llevar la pelota de mitad de campo hacia arriba o que te encontraba un pase filtrado. Entonces, cuando hablo con el entrenador, le digo: ‘para mí, las mejores posiciones para Watkins son extremo o de nueve’, porque tenía que explotar su velocidad y luego en el área era un tipo fuerte físicamente“. Watkins acabó fichando, jugando en esas posiciones y siendo clave en el Brentford antes de que el Villa pagara un buen dineral para contratarlo.

Cambiar de mentalidad

El futuro de los datos en el fútbol no va a parar, pero es necesario cambiar el enfoque: “Dentro de las estructuras futbolísticas necesitamos empezar a cambiar esa mentalidad de decir ‘lo sabemos todo’. Sabemos que hay un montón de cambios que están llegando y que van a llegar muchos más y que si no estamos predispuestos y somos flexibles y rápidos para incorporar esos cambios a través de los mecanismos correctos nos quedaremos atrás. En un proceso evolutivo que le tenemos que dar gas”.

Y ahora llega la Inteligencia Artificial. “Yo creo que va a acelerar todo mucho más. Y no en el 2050. Está pasando ahora”, concluye Larrandart.



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