‘Reversos’ en el Prado: una exposición tediosa con un puñado de buenas obras



No todo se oculta por el mismo motivo. En la basílica de San Pedro se conserva uno de los tantos paños de la Verónica. Como es bastante feo y salta a la vista que es un icono bizantino, los papas decidieron enseñarlo muy de tarde en tarde, asomándolo por un balcón que queda sobre la colosal escultura de la santa, al ladito del baldaquino. No es un retrato cualquiera, sino uno “no hecho por mano humana”; y como no se hizo la miel para los labios del asno, los canónigos lo asoman y, en un visto y no viso, la tabla vuelve al relicario. Así, se mantiene el misterio.

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