Renfe revoluciona su organización para hacer frente a la liberalización de los Cercanías



Renfe prepara el camino para enfrentarse a las futuras liberalizaciones de los servicios de Cercanías que se producirán en un máximo de una década. El presidente de la ferroviaria pública, Raül Blanco, ha presentado este viernes al consejo de administración una serie de cambios organizativos que atienden al Plan Estratégico 2028 con el que la dirección pretende también impulsar el modelo de negocio de la filial de mercancías y la expansión europea de Renfe Internacional, entre otros objetivos. Según ha explicado Renfe en un comunicado, el plan tiene como plato principal la reestructuración de la actual dirección general de desarrollo y estrategia en una dirección general de innovación, sostenibilidad y transformación digital, con el fin de que las funciones de estrategia y estudios pasen a integrarse en la dirección general adjunta de presidencia, estrategia y relaciones institucionales, y la gestión de los fondos europeos, en la dirección general económico-financiera. Por otro lado, el área de Ingeniería pasará a integrarse en la actual Renfe Fabricación y Mantenimiento, que se transformará en Renfe Ingeniería y Mantenimiento. Son cambios muy técnicos que afectarán a otras áreas de la empresa. También se convertirá la actual dirección general de seguridad, organización y recursos humanos en una nueva dirección general de organización y talento. Según Renfe, el objetivo de esta transformación es poner el foco «en el impulso a la gestión de personas, en la búsqueda de talento interno y externo y en la renovación de la plantilla, que está viviendo en este momento el cambio generacional más importante de su historia». Colgado de esta modificación, también estará la integración en la dirección general de negocios y operaciones de todos los elementos relacionados con la seguridad (seguridad en la circulación, seguridad en las operaciones, seguridad ciudadana y protección civil, ciberseguridad y seguridad de los trabajadores), «de manera que los negocios nacionales de transporte de viajeros, de mercancías y los de ingeniería y mantenimiento y alquiler de material rodante puedan desarrollar estas funciones directamente en todos sus procesos», aclara Renfe. Por último, también se potenciará la organización de la filial internacional de Renfe, en plena expansión europea. Toda esta amalgama de cambios llevará consigo un reguero de nombramientos, que se llevarán a cabo en un proceso «ordenado y paulatino con los actuales titulares de los cargos». Según la compañía, con el fin de «asegurar el buen gobierno y el rigor en la transición al nuevo modelo de gestión». Renfe se prepara así para enfrentar su periodo más crucial, en el que el monopolio de la empresa pública c on el AVE y los servicios de Cercanías y Media Distancia encontrarán definitivamente su final. Desde mediados de 2021 ya se enfrenta a otros competidores en las líneas de alta velocidad más pujantes del mapa ferroviario español y esa rivalidad llegará a nuevas líneas en los próximos años cuando Adif culmine la segunda fase de la liberalización de estos corredores. En este sentido, Renfe espera que la próxima puesta en marcha de los trenes de las series 106 y 107 de Talgo sirva para mejorar la oferta de Renfe en el mercado de larga distancia. Con la suma de estas locomotoras a la flota, Renfe pretende reestructurar este negocio con una revolución de su oferta comercial. La intención de la empresa es la de dirigir al AVE hacia los clientes ‘premium’ con trayectos directos y que el servicio de bajo coste AVLO sea el que efectúe todas las paradas intermedias. Apertura a la competencia de Cercanías Pero la ferroviaria pública tiene sobre todo puesta las miras en la apertura a la competencia de las Obligaciones de Servicio Público (OSP) que podría provocar un adelgazamiento de la compañía en el caso de perder la explotación de algunas de las líneas que hasta ahora opera en solitario. Antes de 2033, el Estado y las Comunidades Autónomas con competencias en transportes deberán licitar las líneas de Cercanías y Media Distancia y a esos concursos podrá presentarse cualquier operador ya sea nacional o extranjero. En todo caso, Renfe también pretende aspirar a la operación de los servicios públicos en otros países europeos, como así también ha marcado en el Plan Estratégico 2028. «Se profundizará en este modelo de gestión para incrementar el volumen de negocio y ser referente en otros países en todo el mundo, tanto en líneas de larga distancia como en servicios públicos que puedan lanzar a licitación las autoridades regionales titulares de los mismos», señala la operadora ferroviaria. En el caso de la larga distancia, el año pasado Renfe empezó ya a rodar en solitario en Francia, tras su ruptura con SNCF, hacia Marsella y Lyon, y para finales de este año espera llegar a París. También a través de su filial checa, Leo Express, estudia expandirse a Eslovenia, Polonia y Alemania. Mercancías Como parte de esta hoja de ruta, también pretende relanzar a su filial de Mercancías. En este proceso irá acompañado de un nuevo socio, Medlog (MSC), aunque esta integración será muy seguida de cerca por los sindicatos, que temen una «privatización encubierta» de esta sociedad. También los representantes de los trabajadores estarán presentes en las negociaciones del traspaso de Rodalies a Cataluña .

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