Punto de inflexión en el mercado financiero


Nos aproximamos a un punto de inflexión, donde las subidas de tipos de los bancos centrales darán lugar a un periodo de estabilización, previo a que comiencen las bajadas. Históricamente, suelen ser aproximadamente 7-8 meses, así que parece lógico que los mercados descuenten que hasta bien entrado el 2024 no tendremos los primeros movimientos.

Qué lejos queda ahora Julio de 2012 cuando los tipos llegaron a 0, o Junio de 2014 cuando se fueron a negativo, o incluso julio de 2022 cuando el Banco Central Europeo comenzó a subirlos de manera ininterrumpida hasta en 10 ocasiones en un corto periodo de tiempo de 14 meses…

El dinamismo de la economía y sobre todo una inflación desbocada condicionaban las actuaciones de los bancos centrales, que una y otra vez durante el último año y medio nos han estado recalcando que había que luchar contra ella.

El objetivo de 2% siempre estaba presente en todos y cada uno de sus mensajes, pero sin embargo, la realidad es que todavía hoy en día sigue siendo una realidad difícilmente alcanzable. Así que no es de extrañar que a pesar de los esfuerzos que se están realizando, los bancos centrales tengan que cambiarlo a uno más realista en el entorno del 2,5% o 3%.

Fruto de las actuaciones de los bancos centrales, las curvas de tipos adquirieron una pendiente negativa, y esto provocó no sólo que surgieran los fantasmas de la recesión, sino también un bajo apetito por los activos de renta fija.

Y sin embargo, algo ha empezado a cambiar. Inflación, precio de la energía, resultados empresariales y datos macro, podrían ayudar y facilitar la labor de los bancos centrales.

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Inflación e inflación subyacente llevan varios meses a la baja. La general ha descendido desde niveles del 10,6% al 2,9% y la subyacente del 5,6% al 4,1%. Es cierto que todavía queda mucho recorrido a la baja. Pero sin embargo, la tendencia desde los máximos alcanzados hace aproximadamente 1 año, parece clara.

El crudo, continúa a la baja, a pesar de las preocupaciones por las tensiones en Oriente Medio, la caída de los inventarios y de los recortes anunciados a la producción en países como Arabia Saudí y Rusia. Ha vuelto a situarse en el entorno de los 80 $/bbl por primera vez desde julio. Lleva casi un -9% en el mes de noviembre y está un 10% más bajo que los niveles de septiembre.

El tercer trimestre ha marcado el suelo de beneficios en Europa y puede que sea el punto más bajo del ciclo. Las previsiones de crecimiento económico se han estancado en los últimos meses y aunque se espera que los beneficios vuelvan a terreno positivo en 2024, un impulso por parte del BCE contribuiría a cimentar la recuperación.

Los datos macroeconómicos parecen mostrar un escenario más débil y una economía que poco a poco va enfriándose. PMIs, ISMs, ventas al por menor, producción industrial, empleo… Son algunos ejemplos que muestran que un empujón por parte de los bancos centrales podría ser necesario.

Las curvas de tipos implícitas nos marcan que el periodo de políticas monetarias restrictivas han llegado a su fin. A partir de ahora, ya no leeremos en los periódicos cuantos bancos centrales han subido tipos de interés sino cuantos los han bajado o cuantos se están planteando bajarlos.

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Recorte de tipos

Entre medias, los datos macro, los resultados empresariales e incluso cada conferencia, mensaje y/o intervención de los miembros de los bancos centrales serán mirados con lupa y llevarán a replantear los próximos movimientos. El cambio rápido de narrativa del mercado, empezando a descontar de forma agresiva recorte de tipos durante el 2024, así que los diferentes miembros de los Bancos Centrales comiencen a contrarrestar este optimismo. Y en esta línea, tanto el BCE como la FED, siguen cumpliendo su papel de advertir del riesgo de las expectativas prematuras de recorte de tipos.

De cualquier manera, es una ocasión excepcional para empezar a pensar con amplitud de miras. No seguir centrados en el corto plazo sino ir alargando duración. Ir comprando renta fija de buena calidad crediticia, obtener buenas TIRes a lo largo del tiempo, devengar un cupón interesante que nos proteja en caso de adversidades, olvidarnos del problema de la reinversión y beneficiarnos de una potencial bajada de los tipos con el paso del tiempo.

Históricamente, las 2 últimas veces que los tipos de interés del BCE marcaron máximos (noviembre 2000 y julio 2007), el mercado recompensó a aquellos inversores que invirtieron a plazos de 2/3 años en lugar de estar centrados única y exclusivamente en activos monetarios de corto plazo.

En estos momentos, el escenario de la renta fija parece asimétrico. Unas TIRes en niveles no vistos en los últimos 15 años, no sólo son atractivas por si mismas, sino que también suponen un importante colchón de cara a hipotéticas subidas de tipos. Así que los inversores se encuentran ante un escenario donde la probabilidad de tener resultados positivos en los próximos meses es mayor que la de acabar en negativo.

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