PABLO NERUDA | “Neruda, cállate tú”, gritan las mujeres al poeta



Este 23 de septiembre se cumplen 50 años de la muerte a los 69 años de Pablo Neruda, 12 días después del sangriento golpe de Estado en Chile. La evocación de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Premio Nobel de Literatura 1971, es atravesada por una nueva de línea divisoria, ya no asociada a su condición de comunista. “Me gusta cuando callas porque estás como ausente“. Los versos iniciales de su poema 15 de ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada‘, de 1924, resumieron la escritura nerudiana a lo largo de décadas. El movimiento feminista los ha reescrito en clave condenatoria: “Neruda, cállate tú“. Ese llamado al silencio de un nombre tutelar de la cultura chilena se escucha como un grito impensado tiempo atrás.

Todo esto ocurre a su vez cuando todavía se desconoce a ciencia cierta si el autor de ‘Canto general’ falleció por un cáncer o fue asesinado por agentes de la dictadura del general Augusto Pinochet. La hipótesis del envenenamiento en una clínica de Santiago provino en principio de su chofer y secretario, Manuel Araya. Los herederos de Neruda dicen que se trató de un crimen político. En febrero pasado se filtró un último informe de un grupo de peritos forenses. Se informó que los restos óseos del poeta presentaban rastros de una bacteria que no llegó a su cuerpo de modo accidental. Pero las conclusiones de los expertos no han adquirido el peso de una verdad judicial. El expediente, en manos de la jueza Paola Plaza González, parece flotar en un limbo.

Mientras se devela el misterio sobre su deceso se repite en Chile la pregunta de cuántos Nerudas habitaban su cuerpo. ¿El militante o el poeta? ¿El padre cruel o aquel que participó de la llegada de 2000 exiliados republicanos a Chile a bordo del Winnipeg? ¿El abusador sexual jactancioso o el denunciante de las injusticias? Algunas de esas contradicciones ya están presentes en la película de Pablo Larraín, de 2016. El actor Luis Gnecco encarna a un Neruda que es buscado por el Gobierno. La clandestinidad dista de ser ejemplar: sigue siendo un ‘bon vivant’ y cultor de las infidelidades.

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Meses atrás, el presidente Gabriel Boric visitó la Universidad Chulalongkorn en Tailandia. Allí leyó a los estudiantes el poema 20 del afamado libro.’Para mi corazón basta tu pecho / para tu libertad bastan mis alas’. Al otro lado del Golfo de Bengala, en lo que en la actualidad es Sri Lanka, tuvo lugar en 1927 la situación que incrimina a Neruda y que la relató, sin pudores, en sus memorias, ‘Confieso que he vivido’, publicadas en 1974.

Neftalí Reyes es entonces cónsul diplomático en Ceilán y tiene una fijación con una chica que limpia un retrete. La describe como “una oscura estatua”. Es “la mujer más bella que había visto“. Pertenece a la raza tamil, de la casta de los parias. Viste un sari rojo y dorado. Anda descalza, el caminar de “una reina indiferente”. Neruda no lo tolera. “Decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara”. La empleada “se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama“. Neruda la penetra sin su consentimiento. “Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme“.

El cambio de mirada

Por muchos años, las lecturas de los especialistas pasaron por alto la escena. El giro interpretativo sobre su figura ha venido de la mano del auge de la agenda de género que comenzó a atravesar a Chile. Hace ocho años, la periodista Carla Moreno Saldías lo vislumbró en la portada de una imaginaria revista ‘Machista Progre’ bajo el título “Confieso que he violado”. Sus palabras fueron incitadoras: “La sociedad finge que condena cosas como la violación y el femicidio, pero en realidad no lo hace“. Poco después se publica ‘Neruda, el llamado del poeta’, una ambiciosa biografía escrita por Mark Eisner, quien también es uno de los más importantes traductores de la obra del Premio Nobel al inglés. Eisner habló sin ambigüedades de un caso de violación.

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En 2019 se estrenó ‘Alborada’una película del cingalés Asoka Handagama que muestra a aquel cónsul como abusador. El director quedó impresionado por las reacciones contra el intento de rebautizar el aeropuerto de Santiago con el nombre del poeta. Los colectivos feministas no solo recordaron la escena que se cuenta en las memorias. Le reprocharon también haber abandonado a una hija enferma de dos años, que padecía hidrocefalia y que, a los ojos del padre, era “un ser perfectamente ridículo!. Handagama se vio obligado a reescribir su guion. “Quise bajarlo del pedestal, humanizar la situación”.

Nuevas consideraciones

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La polémica siguió su curso. “¿Qué hacemos con Neruda? ¿Lo evaluamos con los ojos de hoy?…¿Lo cancelamos? ¿No lo nombramos más?…No creo, pero sí me parece importante la memoria y desde ese lugar, el de la información, evaluar si queremos o no seguir leyendo a Lewis Carroll, a Dickens, a Flaubert”, señaló en 2022 la novelista Montserrat Martorell. En abril pasado, Isabel Allende se sumó a la controversia. “Neruda confiesa que violó a una mujer y las feministas chilenas quieren eliminarlo”. Y añadió: “una cosa es el hombre fallado, que somos todos fallados, y otra la obra”.

En medio del cincuentenario de su muerte, el poema 20 de su libro canónico puede ser recuperado al calor de estas discusiones. “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos“. Muchos en el presente que hacen suyos aquel “verso triste”. Ya no pueden leerlo de la misma manera celebratoria

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