Niño de la guerra, campeón de boxeo, poeta, ‘segurata’ de El Canto del Loco… así es Hovik Keuchkerian, el actor de moda



Lo de Hovik Keuchkerian no es normal. Está claro que ha nacido para actuar, porque la suya es una de esas presencias que atraen todas las miradas nada más aparecer por una pantalla, y a pesar de ello no empezó a hacerlo hasta cumplidos ya los 37 años; hasta entonces había pasado la mayor parte de su tiempo subido a un ring, y había servido mesas en el restaurante de su padre, y formado parte del equipo de seguridad de El Canto del Loco.

Ahora mismo es uno de esos actores con los que todo el mundo en el cine español quiere trabajar, y aun así él da la sensación de mantenerse ajeno al hype y no dejarse engatusar, de ir a su aire y seguir sus propias reglas. Y es, casi seguro, el único campeón de España de los pesos pesados -lo ha sido dos veces- que ha publicado libros de poesía, y el único que ha ganado la Concha de Planta en el Festival de San Sebastián; se la proporcionó su impecable trabajo en Un amor, nueva película de Isabel Coixet y adaptación literaria de la novela homónima que convirtió a Sara Mesa en fenómeno literario. Sin duda es el premio interpretativo más enjundioso hasta la fecha en un palmarés personal que empezó a tomar forma gracias a todos los reconocimientos que le proporcionó Salvador Osorio, su personaje en la aclamada serie Antidisturbios

Tiene 50 años, y lleva 47 viviendo en Madrid. Con solo 3 tuvo que abandonar su Beirut natal junto a sus padres -él, armenio; ella, navarra- a causa de la Guerra civil libanesa. El deporte lo sedujo desde que era un niño, y llegó a dedicarse con cierta seriedad al baloncesto hasta que una lesión en el tobillo le obligó a dejarlo. A los 22 abrió un gimnasio en el barrio de Hortaleza, y se mantuvo dos décadas al frente de él; entretanto fue campeón de kickboxing, y luego se convirtió en boxeador profesional. Cuando colgó los guantes en 2005, tenía un récord personal de 15 victorias por KO y una derrota. Ese mismo año vio la luz su poemario Cartas desde el Palmar; posteriormente publicaría el ensayo en prosa Lokura (2008), la colección de relatos breves autobiográficos Diarios y desvaríos (2012) y un libro-disco de poemas titulado Resiliente (2014), y producido por Yuri Méndez.

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Pasó cierto tiempo desde que se bajó del cuadrilátero hasta que se subió a los escenarios. Tras obtener buena acogida con una breve intervención cómica que efectuó durante una actuación del mago Jorge Blass, amigo suyo, en 2010 se animó a grabar para el canal Paramount Comedy el monólogo Cocretas, cuyo éxito le hizo un hueco poco después en la Gran Vía madrileña al frente del espectáculo Un mendigo con zapatos de algodón. Gracias a él, ese mismo año se hizo con un papel en la serie Hispania, la leyenda -gracias a él y a la casualidad: uno de los guionistas de aquel peplum era cliente de su gimnasio-, y a partir de ahí su magnetismo frente a la cámara hizo el resto. 

Tras obtener una nominación al Goya por su papel en el drama pugilístico Alacrán enamorado (2013), en 2016 ni solo apareció en el thriller Toro junto a Luis Tosar y Mario Casas sino que también participó en dos producciones internacionales: la serie El infiltrado, protagonizada por Hugh Laurie y Tom Hiddleston, y la adaptación cinematográfica del videojuego Assassin’s Creed, con un reparto encabezado por Michael Fassbender y Mario Cotillard.

Ni eso ni su trabajo a las órdenes de Terry Gilliam en El hombre que mató a Don Quijote (2018), sin embargo, lo prepararon para el subidón de fama a nivel mundial que obtuvo a partir de 2019 tras incorporarse al reparto de La casa de papelTal vez a causa de esa extraordinaria exposición y tal vez no, y como él mismo ha confesado, durante las tres temporadas que pasó a bordo de la serie Keuchkerian perdió el control de su consumo de alcohol, tabaco y comida basura; asegura que llegó a odiar la profesión. En 2021 decidió hacer borrón y cuenta nueva: puso fin a los excesos, puso fin a la relación con su representante, y se tomó un año sabático. 

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2024 promete ser otro año crucial en su carrera. A lo largo de él protagonizará la primera temporada de Reina roja, adaptación de la aclamada novela de Juan Gómez Jurado, y la miniserie Asalto al Banco Central, dirigida por Daniel Calparsoro. También estrenará la intriga de ciencia-ficción El hoyo 2, secuela de uno de los éxitos más inesperados en toda la historia de Netflix, para cuyo rodaje alcanzó los 153 kilos de peso.

Su personaje en Un amor que ahora llega a la cartelera, no luce un aspecto tan bovino pero casi. Y tiene sentido: El Alemán, que así se apoda, es algo parecido a una bestia herida. Sin embargo, uno mira a los ojos del actor que lo interpreta y se olvida de su rotundidad física y sus ocasionales gruñidos de jabalí; lo que se ve a través de ellos es un niño, frágil e ingenuo. Lo de Hovik Keuchkerian no es normal.

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