Madonna se corona en Londres: así será el espectáculo que vivirán sus fans en Barcelona



Las 80.000 personas que han llenado el O2 Arena de Londres durante cuatro días son una buena muestra de la expectación generada por el regreso de Madonna a los escenarios. Los primeros conciertos de la gira Celebration Tour han dejado buenas sensaciones, a pesar de los problemas técnicos y los retrasos de los primeros días, y dan algunas pistas sobre cómo será su espectáculo en Barcelona, previsto para los días 1 y 2 de noviembre en el Palau Sant Jordi. La reina del pop ha vuelto con fuerza a la escena internacional a sus 65 años, dejando definitivamente atrás su ingreso en la UCI este verano, que la obligó a suspender el inicio de la gira debido a una infección bacteriana. 

Regreso al pasado

Esta es la primera gira en la que Madonna hace un repaso a los grandes éxitos de sus 40 años de carrera en un recorrido desde sus inicios en Nueva York, a donde llegó procedente de Michigan con 35 dólares en el bolsillo y siendo una completa desconocida. La artista interpreta temas como Burning Up o Holiday rodeada de una estética grafitera y punk, así como imágenes de cines eróticos y clubs de striptease que recrean el videoclip de Open Your Heart y que reflejan el estilo de la ciudad en los años ochenta.  

Las cerca de dos horas de espectáculo dan tiempo suficiente para introducir las cuatro décadas de carrera a través de diferentes escenarios, que muestran la variedad de estilos y estéticas de la cantante: desde los crucifijos en llamas de Like A Prayer hasta la vestimenta country de Don’t Tell Me, pasando por las gabardinas negras y los sombreros de ala ancha en Die Another Day o el estilo futurista de Ray Of Light.

Homenaje a los grandes

El show también otorga especial importancia a la memoria de grandes figuras del espectáculo fallecidas a lo largo de la carrera de la reina del pop, con especial mención a las víctimas del SIDA en la década de los ochenta y de los noventa, incluído Freddie Mercury. Pero sin duda el mayor homenaje es para Michael Jackson, cuyo mítico Billie Jean es utilizado en esta ocasión en un remix con Like A Virgin, complementado con la proyección de fotografías de los dos artistas y con una recreación de sombras chinas en la que ambos realizan una elaborada coreografía. 

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Dotes interpretativas

Más allá de los grandes clásicos de Madonna, el espectáculo también da lugar a momentos de interpretación, entre ellos la simulación de la entrada de una discoteca en Nueva York en la que la cantante insiste al portero para que la deje entrar, mientras un cúmulo de bailarines pasan por delante suyo sin ningún impedimento. Este es uno de los momentos en los que la artista traslada al público a sus inicios en la Gran Manzana, cuando todavía era una completa desconocida. Una situación que contrasta con otra, recreada más adelante, en la que Madonna interpreta a la miembro de un jurado y entrega puntuaciones a los bailarines, entre ellos su hija Estere, que se mueven a un ritmo frenético por la pasarela mientras suena Vogue.  

Orgullo LGTB

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La artista tampoco desaprovecha la ocasión para reivindicar una vez más la defensa de los derechos LGTBI, con el uso de la bandera arcoiris en su interpretación de Argentina. La elección de Bob the Drag Queen –ganador del famoso concurso RuPaul’s Drag Race–, para presentar el espectáculo es otra muestra del compromiso de Madonna con las minorías LGTBI. En el inicio del show, Bob aparece con el vestido blanco al estilo María Antonieta inspirado en el que la cantante utilizó para cantar Vogue en la gala de los MTV Awards de 1990. “Maldita sea, ¡me veo bien!”, exclama la drag queen nada más coger el micrófono. “Esto no es solo una fiesta, ¡esto es una celebración!”, añade ante un público entregado. 

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Defensa de la paz

Madonna ha aprovechado los primeros conciertos de su gira en Londres para hacer un llamamiento al fin del conflicto entre Israel y Hamás. “Tenemos que recordar que somos seres humanos, no podemos perder nuestra humanidad. Nuestros corazones pueden romperse, pero nuestras almas no”, ha asegurado la artista, visiblemente emocionada, momentos antes de interpretar una versión de I Will Survive con la guitarra. “Nuestra conciencia puede cambiar el mundo”. Un mensaje que la acompañará a lo largo de los 74 conciertos que le quedan por delante, en 15 países diferentes, ante miles de seguidores incondicionales. A Madonna le queda cuerda para rato.

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