Los 55.000 VHS del más célebre videoclub ‘underground’ de Nueva York que acabaron en un pueblo de Sicilia


Texas no es un lugar muy emocionante para un chaval rarito y obsesionado con el cine desde la infancia, por eso David Redmon huyó a Nueva York en cuanto pudo. Su barrio preferido de la ciudad era el East Village pero cuando él llegó la gentrificación ya había hecho mella en la zona y no era lo que esperaba. Sin embargo, el ambiente turbio y peligroso de esas calles en el pasado aún permanecía vivo en unas cintas de VHS que residían en el videoclub más ecléctico que se podía encontrar en la gran manzana (y posiblemente en pocos sitios más): el de Kim. La primera vez que traspasó su puerta se encontró con una banda que tocaba en directo en un rincón de aquel lugar en el que los trabajos de directores de todo el mundo se mezclaban sin orden ni concierto. La pesadilla para cualquier fanático del orden y una segunda casa para el joven texano. No lo sabía, pero años después grabaría, junto a Ashley Sabin, el documental con tintes de thriller El videoclub de Kim, que se acaba de estrenar en Filmin.

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Back to top button