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Las soluciones tecnológicas a la pandemia del mal dormir, un negocio que despierta


Dormir ‘como un bebé’ es el objetivo y la utopía de millones de personas que padecen algún problema para conciliar el sueño. La irrupción de una tecnología que nos mantiene conectados en sesión continua, el estrés cotidiano, la llegada del Covid, un teletrabajo que ha desdibujado la frontera entre lo laboral y familiar, atracones de sueño el fin de semana que no funcionan. Motivos suficientes para que cada vez más personas sufran a la hora de conciliar el sueño o se desvelen de madrugada. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre un 20% y 48% de la población adulta española padecen este tipo de problemas. Y es que la deuda de sueño es una factura que puede salirnos muy cara.

Así el neurocientífico Matthew Walker, en su libro ‘Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams’. es meridiano: «Cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida». Vinculado a la salud mental y al estrés, el insomnio ya está catalogado como una epidemia global por la OMS. Lo cierto es que nos pasamos durmiendo, de media, 25 años, una tercera parte de nuestra vida. Y sin embargo, resulta curioso la poca importancia que le damos a esta rutina. Los datos revelan que el problema se extiende. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria asegura que entre el 91% y el 76% del alumnado afirma tener problemas para dormir.

Se trata de un problema universal. En China afecta a 300 millones de personas y los trabajadores están sometidos a un horario laboral ‘966’ –desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana–, los más jóvenes retrasan el momento de ir a la cama para ver un capítulo tras otro de su serie favorita. Es cuando se sienten libres y no les importa perder horas de un sueño que tampoco consiguen conciliar con facilidad. Entre el estrés y el placer, esta tendencia tiene un nombre oficial: ‘desvelo de venganza’. No es el título de una mala novela, sino el síntoma de la difícil relación que tenemos con la idea de dormir bien y el via crucis que supone para muchos dar con una solución.

Sueño prometedor

Esta epidemia moderna ha dado alas al ‘sleeptech’, una industria multimillonaria con una batería de posibilidades tecnológicas que van desde ‘gadgets’ o ‘wearables’, que permiten tener reducidos estudios del sueño en la muñeca; hasta lámparas relajantes, alarmas inteligentes o audífonos de ruido blanco para dormir mejor. Anillos o cintas para la cabeza, pijamas infrarrojos para calmar las dolencias musculares o colchones inteligentes se suman a una larga lista. El impacto es mayúsculo, y un reciente informe de Data Bridge Market estima que el valor del sector en 2026 superará los 30.000 millones de dólares.

En medio de este panorama España está entre los primeros puestos de la UE en depresión, consumo de ansiolíticos e insomnio. Francisco Bas, fundador y CEO de SleepZzone, señala que hay un problema cultural para cuidar el sueño: «Las personas se vanaglorian al decir que duermen poco porque tienes trabajo, te va bien o tienes una vida social amplia. Y a nivel evolutivo el ser humano ha reducido en apenas dos siglos el tiempo de sueño efectivo». En suma, dormimos peor que nuestros bisabuelos.

Bas, que ha sido insomne durante más de treinta años, apunta que «a nivel de país se calcula que el 2,5% del PIB de EE.UU se pierde por dormir mal, y lo mismo en España; es decir por encima de los 200.000 millones de euros. Cuando duermes mal la productividad disminuye, pero la idea por debajo es que un gran número de enfermedades como el párkinson, los infartos de miocardio y el alzhéimer se adelantan entre diez y quince años. Eso significa que la Seguridad Social me atenderá quince años antes de lo que debería y eso supone un coste brutal», añade Bas.

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Y explica que hay más de cien patologías detrás de lo que llamamos popularmente dormir mal, pero hay cinco grandes cajones en el que se puede incluir al 90% de las personas con problemas de sueño: insomnio, apnea, piernas inquietas, narcolepsia y problemas del ciclo circadiano. Y la mayor parte de las personas que duermen mal están mal diagnosticadas o ni siquiera han sido diagnosticadas. Es una pandemia silenciosa.

Javier Puertas, vicepresidente de la SES (Sociedad Española del Sueño), comenta: «Por qué soñamos sigue siendo una cuestión con muchas incógnitas, y en los últimos años ha habido algunas respuestas de cómo funciona nuestro cerebro. Con el sueño se produce una eliminación más eficaz de ciertas sustancias de desecho de la actividad metabólica generada durante el día. Si no se eliminan de forma adecuada pueden ser precursoras de algunas enfermedades neurodegenerativas». La cara más extrema de esto, señala Puertas, es generar una preocupación excesiva por el buen dormir, una obsesión etiquetada como ortosomnia.

El coste del cansancio

Una manera rápida, para el CEO de SleepZzone, de conseguir que las personas duerman mejor es a través de las empresas, porque una compañía de miles de empleados puede ayudar de golpe a todos ellos. «Y la nueva Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (2022-2026) pone en manos de las empresas el cuidado de sus trabajadores, por el alto coste que supone. Porque el sueño mejora un 20% la productividad en las empresas y reduce en un 25% las bajas laborales», asegura.

Desenterrar el mito de que la falta de sueño es sinónimo de éxito es algo que ya ha movilizado a Goldman Sachs, Google o Hitachi en el trato a los trabajadores. Saben, tal y como ha mostrado el think tank Rand Europe, que con la falta de descanso se pierden más de dos millones de días de trabajo al año. Las alteraciones del sueño amenazan al 40% de la población mundial y la potencia del sector descanso se ejemplifica con casos como el de Supermoon Capital, la primera empresa de capital riesgo que ha creado un fondo para el sector del sueño. «Se espera que el sector se multiplique por diez en los próximos tres años», afirma Bas.

A nivel internacional las posibilidades son numerosas. El periódico ‘The New York Times’ destacó la app SleepCycle, que monitoriza el patrón de sueño con el acelerómetro del iPhone y después asegura que uno se despierte con la alarma en el punto óptimo de la mañana. Otra propuesta relevante es Calm, una app de meditación y ‘mindfulness’ pionera en tener el estatus de unicornio, valorada en 1.000 millones de dólares. Pero esta preocupación por el descanso se instaló inicialmente entre los deportistas. Cuidar el descanso es lo que llaman ‘el entrenamiento silencioso’. De ahí que destaque el anillo Oura, un pequeño dispositivo de titanio que la NBA ofreció a los jugadores en la reanudación del juego tras el confinamiento. Tiene sensores que hacen 250 registros por segundo con el fin de calcular la calidad del sueño.

Otro nombre consolidado en la industria es Eight Sleep, una empresa estadounidense que vende un colchón premium sincronizado con una aplicación que se calienta y se enfría según la temperatura corporal de la persona que duerme. Y la empresa QuietOn oferta unos auriculares que detectan los ronquidos del entorno o el ruido de la calle y difunden en su lugar sonidos que calman.

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España en este auge no se queda fuera, y ha registrado más de cuarenta investigaciones sobre enfermedades ligadas al sueño. El Centro de Investigación Biomédica en Red de enfermedades respiratorias (Ciberes) cuenta con el proyecto multipremiado Hiparco-Score, que es un kit de diagnóstico por el que un simple análisis de sangre permite saber si el paciente puede beneficiarse del tratamiento de la apnea del sueño para la disminución de su presión arterial. La definición de apnea es una parada respiratoria, y ocurre de manera continua durante el sueño con lo que el paciente, al día siguiente muestra una somnolencia o cansancio excesivo.

Sus inventores crearon la empresa Onira Research para impulsar la idea. Uno de sus cofundadores es Manuel Sánchez de la Torre, investigador Ramón y Cajal de la Universidad de Lleida y del IRB Lleida y de Ciberes, quien explica que «tratamos de desarrollar un tratamiento personalizado. Es una revolución en la medicina. Además del ahorro sanitario de probar tratamientos que se puede saber con anticipación que no van a funcionar». También trabajan en dispositivos que tratan la apnea del sueño posicional, «porque si duermes boca arriba es más fácil que se cierre la vía aérea y se produzca una apnea. El paciente no es consciente de su posición durante el sueño. Por eso, hay dispositivos que comienzan a vibrar cuando detecta que duerme boca arriba e inducen a que el paciente gire», describe el científico.

Aval médico

Francisco Bas, CEO de SleepZzone, comenta que al ser un insomne crónico visitó un montón de médicos y le costó mucho encontrar uno que pudiera hacer un buen diagnóstico. «Me di cuenta de que la gente con este problema necesitaba encontrar un espacio en internet donde pudiese encontrar todo en el mismo sitio. Y lo primero es un buen diagnóstico, y SleepZzone es una plataforma de telemedicina personalizada del sueño. Tenemos un cuadro médico y de psicólogos propio y una metodología patentada. Una vez hecho un diagnóstico gratis, ponemos al usuario en contacto con un médico experto en sueño. Y además te puede enviar a la farmacia de tu casa la receta del medicamento que necesitas para dormir bien. Y como complemento hay más de cien productos para favorecer el descanso».

Ahora están haciendo una ronda de financiación y pretenden crear un asistente virtual, como un Siri del sueño. «No existe una plataforma igual en Europa que combine medical & wellness, y con nuestros médicos podemos dar de alta o de baja a un trabajador. Otras aplicaciones te recomiendan psicólogos o hacer yoga, pero ninguna te da una valoración oficial. Porque hay un boom, pero no recomendaciones científicas, si no por oportunismo de mercado». Para todo esto SleepZzone cuenta con Inteligencia Artificial para analizar al usuario y predecir cuál es el mejor tratamiento.

Sin embargo, en la era de la tecnología las ayudas naturales para dormir también están tomando terreno. Así la empresa española Hipnos es un e-commerce que lanzó al mercado un vapeador natural para ayudar a conciliar el sueño en pandemia. Carlos García, uno de sus fundadores, comenzó con el e-commerce con tan solo 15 años, y con 18 y un background autodidacta fundó, junto a otros tres socios, Hipnos. «Nuestro producto Dream Mist es un difusor de aceites esenciales, manzanilla, lavanda y melatonina», explica. Una hormona natural que se libera al extinguirse la luz del día y ayuda a dormir.

Precisa que «los usuarios inciden en que a diferencia de cualquier pastilla que suele tardar una media hora en hacer efecto, Dream Mist es instantáneo. Ahora queremos ser el Ikea del sueño, diversificando los productos y crear una plataforma que junte ideas innovadoras. También estamos hablando con hoteles y farmacéuticas interesados en poder venderlo», indica García. En ese ecosistema, la consultora Grand View Research dice que el mercado de los suplementos de melatonina va a crecer un 20% en 2023, llegando a 2.000 millones.

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Cómo dormimos

En el mundo de los ‘wearable’ tenemos el caso de Bitbrain, una spin-off de la Universidad de Zaragoza especializada en neurotecnología que ha desarrollado un dispositivo diadema de alta precisión para monitorizar el sueño desde casa mediante IA y sensores fisiológicos. El proyecto forma parte del trabajo ‘Bettersleep’, financiado por la Comisión Europea. Javier Mínguez, socio fundador y CSO de Bitbrain, detalla que «es el primer wearable del mundo para hacer estudios del sueño con grado médico. Para poder dormir mejor primero debes saber cómo duermes. A la vez esto es muy potente porque las unidades de sueño están desbordadas».

En el terreno de la memoria se mueve Memboost, que sube al siguiente nivel: no solo ‘lee’ el cerebro, sino que también trata de influirlo mientras duerme. La idea es que un equipo de la UPM ha desarrollado un dispositivo que ayuda a afianzar durante el sueño lo que uno ha estudiado durante el día. Juan A. Barios, director científico de la startup de neurotecnología Scignals, matiza que «no estamos hablando de esa idea que se puso de moda en los ochenta de ponerte una cinta de cassette por la noche para oírla, porque se suponía que aprendías. Lo cierto es que no funciona. Lo que sí se ha visto es un nexo entre sueño y memoria. El sueño tiene dos partes el sueño REM y el no REM, o sueño lento, que es cuando se produce probablemente una transferencia de información del hipocampo al córtex prefrontal, Memboost al modular el sueño favorece esa fase».

Y la dinámica, especifica Barios, es «que uno hace un pequeño repaso antes de ir a dormir, y con Memboost recuerdas mejor la materia. Cuando hablamos de esto con los padres muchos dicen que lo querrían para sus hijos». La idea también es mejorar la memoria y el aprendizaje a lo largo del envejecimiento. Otra vertiente en la que hace hincapié Barios es que «además de favorecer un recuerdo podemos interferirlo, hablamos de la eliminación de sucesos traumáticos». Es una hipótesis que el MIT, a través del dispositivo Dormio, demostró posible.

Más allá de ayudar al paciente, este planteamiento nos adentra en la incubación del sueño, no es una ficción, es una realidad que ya han puesto en práctica la compañía Coors, Xbox, Play Station o Burger King. Es una estrategia que permite plantar una idea en la mente durante el estado de vigilia. Y el estudio ‘Future of Marketing 2021’ publicaba que el 77% de más de 400 especialistas de grandes empresas de EE.UU. planean usar esta técnica.

Esta avalancha tecnológica muestra que la tecnología también puede ser un aliado. Mientras afina sus herramientas y conquista nuevos terrenos cada vez más relevantes, porque como dice Bas «saber dormir, es saber vivir».

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