La precariedad del empleo estacional en España aflora a espaldas de la reforma laboral


El mercado laboral español continua absorbiendo los efectos de la reforma aprobada por el Gobierno hace ya más de año y medio. Aunque los expertos vienen reiterando la necesidad de dar un tiempo de adaptación a la nueva normativa para medir sus éxitos y fracasos, transcurrido este tiempo parecen aflorar los primeros síntomas de debilidad tras las espectaculares cifras de caída de la tasa de temporalidad, que ha sido el centro de la medida con la reordenación del sistema de contrataciones y con la fuerte penalización sobre la firma de contratos temporales.

Pese a que las cifras de agosto arrojan un saldo negativo en términos de pérdida de puestos de trabajo, 185.38 menos concretamente, y un aumento del desempleo de 24.826 personas, las cifras están en línea con los registros habituales para este mes, incluso son algo más benévolos que los arrojados hace un año.

Sin embargo, como también viene ocurriendo en estos meses de escudriñamiento del impacto de la reforma laboral tras las grandes cifras asoman ciertas disfunciones, por otro lado conocidas, al calor de la estacionalidad en el empleo. De hecho, aunque la tasa de temporalidad en el sector privado se encuentra en mínimos, el 15% en agosto según la Seguridad Social, este nivel no se replica en el sector público. Y, más allá, los expertos ponen en duda este listón como medida de los triunfos de la reforma laboral.

De hecho, tres aspectos relevantes ensombrecen un poco más los malos resultados de agosto y hablan de cómo la precariedad del empleo estacional parece haber esquivado los designios de la reforma laboral: los demandantes de empleo han crecido por encima de los parados, los contratos indefinidos han perdido terreno en el mix de firmas del mes y más de 25.000 llegaron a suscribir más de un contrato fijo en agosto.

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Precisamente, coincidiendo con la remesa de datos publicada este lunes por Trabajo y Seguridad Socia, que arrojó un total de 20,70 millones de cotizantes y un desempleo de 2,70 millones parados, desde Fedea señalan en el estudio ‘Retos futuros del mercado de trabajo en España’ elaborado por los economistas José Ignacio Conde-Ruiz y Jesús Lahera incertezas sobre la calidad del empleo que se está generando tras la reforma la reforma. Fedea aprecia elementos «preocupantes», como el estancamiento de la temporalidad en el sector público y la aparición de «indicios» de que la caída de la temporalidad contractual no está viniendo acompañada, del todo, de una reducción de la precariedad laboral real.

«Hay un segmento de los trabajadores que, a pesar de que su contrato ahora tiene la etiqueta de indefinido, sigue siendo muy precario cuando miramos al número de días trabajados, a su salario, al tipo de jornada y a los elevados periodos de inactividad que presentan», avisa Fedea si bien admite que España se está acercando «rápidamente» a la media europea de contratos temporales y está siendo «la más efectiva» para reducir la temporalidad contractual de todas las reformas llevadas a cabo hasta la fecha en países con problemas similares.

Las tres claves de la precariedad

De entrada, aunque el paro registrado aumentó en agosto en 24.826 personas, menos que el pasado año, la cifra por encima del promedio de los agostos de la última década (+17.960). Pero más relevante, tal y como advierten los expertos de Randstad Resarch, es que los demandantes de empleo siguieron aumentando durante el mes de agosto, con un incremento de 29.222 personas, por encima de los desempleados, y se situaron en 4,35 millones. Y los demandantes ocupados -entre los que se incluyen los que tienen un contrato fijo discontinuo en vigor, aunque estén sin actividad- aumentaron en 8 mil y se elevan hasta los 1,15 millones.

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Entre las causas estaría tanto el aumento de la actividad, que reúne a parados y trabajadores en alta, y que según la EPA del segundo trimestre aumentaron un 0,2% hasta la cifra histórica de 23,81 millones de personas y también por el efecto de los fijos discontinuos que sin causar baja sí que han sido desactivados.

Por otro lado, está doble circunstancia en el plano de la contratación: la precipitación de las firmas de indefinidos estuvo acompañada de un importante número de trabajadores que suscribieron más de un contrato fijo en el plazo de cuatro semanas. La contratación en agosto cayó con intensidad respecto al mes anterior, un 23,93%, debido tanto a la contratación indefinida como la temporal -en total se firmaron 1,09 millones de contratos-.

En el caso de la contratación indefinida se firmaron 418.927 contratos en agosto, lo que supone 147.513 menos que en julio (-26,04%). De ellos, el 41,03% de los contratos indefinidos fueron a tiempo completo, frente a un 36,40% fijos discontinuos y un 22,57% indefinidos a tiempo parcial. Pero más llamativo, tal y como revela el servicio estadístico de la empresa especializada en recursos humanos, es que 25.327 personas firmaron en agosto más de un contrato indefinido, lo que supone el 6% de todos aquellos que firmaron algún contrato de dicha naturaleza. Desde inicios de 2022 ha ocurrido con 602.000 personas.

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