‘La luz que no puedes ver’: una novela de Pulitzer, ahora serie en Netflix del productor de ‘Stranger Things’



Hace ahora ocho años, Anthony Doerr se puso por delante de Richard Ford o Joyce Carol Oates y obtuvo el premio Pulitzer de novela por La luz que no puedes ver, una obra tan poética como científica sobre el poder y el peligro de los medios de comunicación de masas, o más en concreto, la radio. El título del libro hace referencia a sus ondas invisibles. “Estaba pensando en toda la radiación electromagnética que hay en el aire y que los humanos son incapaces de ver”, Doerr. “Aunque después empecé a jugar con otras nociones de luz e invisibilidad. Y esa noche, comencé una pieza de ficción en la que una chica lee una historia a un chico a través de una radio”. 

Aquella pieza acabó cautivando a una legión de lectores, incluyendo el siempre sagaz productor Scott Rudin, que se apresuró a hacerse con los derechos para llevarla al cine. “Pero no encontró la forma de convertir sus 500 páginas en dos horas”, recuerda en entrevista con este diario otro productor, Shawn Levy, hombre querido en Netflix tras el éxito de Stranger Things. “En cuanto los derechos quedaron libres, me abalancé sobre ellos y empecé a comentarle a Doerr la posibilidad de hacer una miniserie”. Al autor le pareció buena idea, sobre todo teniendo en cuenta que Steven Knight, creador de Peaky Blinders, pensaba encargarse de escribir la adaptación al completo. 

El propio Levy se ha ocupado de dirigir La luz que no puedes ver (Netflix, jueves, día 2), en lo que parece todo un giro respecto a su carrera anterior como cineasta: ¿qué hace el firmante de comedias de estudio como Noche en el museo o Free Guy abordando este drama bélico de época? “Tuve éxito al principio haciendo comedias familiares, pero siempre quise contar historias con toda clase de tonos y géneros. Si empecé a producir fue para tener una vida creativa más ecléctica. Eso me llevó a La llegada o Stranger Things. Al haber acumulado el suficiente éxito, ahora puedo marcar mi propio camino”, señala, antes de recordar que un hilo invisible enlaza todos sus proyectos: “Al final siempre acabo hablando sobre el poder redentor de la conexión”. 

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Chica conecta con chico

De eso trata La luz que no puedes ver: de la conexión, de la radio como punto de encuentro entre lugares distantes, como acicate para la buena o la peor revolución. La chica que lee una historia en la Saint-Malo de 1941 es Marie-Laure (Aria Mia Loberti), joven francesa ciega cuya familia forma parte de la resistencia. Su tío Etienne (Hugh Laurie) lleva días desaparecido; ya es un año en el caso de su padre Daniel (Mark Ruffalo), con quien tiene una relación simbiótica desde que ella era una niña infinitamente curiosa (interpretada por Nell Sutton) y él trabajaba como cerrajero del Museo de Ciencias Naturales de París. 

Detalle importante: tanto Loberti como Sutton, que encarna a Marie-Laure con 10 años menos, son realmente ciegas. “Decidí pronto en preproducción que quería fichar a actrices ciegas o con poca visión para interpretar a ambas Maries”, dice Levy. “Di con Nell antes que con Aria. Fue una revelación: tan pequeña, tan preciosa, tan cautivadora… Y dar con Aria también fue como un milagro. Todavía me resulta extraño pensar que ninguna de las dos había actuado antes de forma profesional”.

El chico que escucha a la Marie adolescente es el cabo Werner Pfennig (Louis Hofmann), de la unidad de vigilancia por radio de la Wehrmacht. Como en el libro, se alterna entre el punto de vista de una y otro, pero sin que cada parte dialogue con la otra de forma tan constante. “He cambiado de estrategia narrativa –cuenta Levy–, aunque tratando siempre de replicar el crescendo de suspense de la novela”. 

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Invasión y posverdad

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“En esta época de absurda oscuridad, en esta época de viejos ridículos que invaden ciudades y saquean pueblos enteros como los niños roban juguetes…”, dice Marie-Laure en un momento de la serie que parece referirse a 2022 y no a 1941. “Esa línea fue añadida al guion entre la invasión de Ucrania y el comienzo del rodaje”, confiesa Levy. “Hablé con Knight de lo actual que era nuestra historia; de cómo parecía increíble que en 2022 estuviésemos, de nuevo, viviendo con un país agrediendo a un país vecino y ocupando su tierra soberana. Nos enfadaba mucho y nos obligaba a comentar no solo la historia, sino también el presente”.  

Por otro lado, cuando Werner elogia a aquel profesor que usaba la radio para ofrecer sabias palabras a los niños (“hechos, mientras el resto solo opinaba”), parece estar censurando las estrategias de la posverdad trumpista. La luz que no puedes ver es una serie de época, pero también de nuestra época: “Cuando escribió el libro, Doerr estaba muy interesado en explorar cómo la radio había conectado a la gente, pero también cómo la había agitado a base de propaganda. Hay un momento en que el comandante Bastian [Bernd Hölscher] se refiere a la radio como un arma de guerra. De hecho, dice que sin la radio el partido nazi no habría subido al poder. Creo que es algo que puede verse en la historia reciente: sin Twitter, sin las redes sociales, no habría tantos canales para la propaganda. Tecnologías que pudieron ser útiles para la información se han vuelto dañinas por su capacidad para difundir mentiras“.

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