Entrevista | Macarena Sanz y Álvaro Carmona: “‘Déjate ver’ te recuerda que igual te estás perdiendo cosas importantes”



Macarena Sanz acumula un buen número de títulos de obras de teatro en las que ha participado y alguno en cine: El hombre bueno, A mil kilómetros, Selfie y Las furias. En televisión ha intervenido en Desaparecidos, Asesinato en la universidad, El incidente e Isabel. No obstante, Déjate ver, la serie que acaba de estrenar Atresplayer, es para ella un proyecto muy especial, ya que es la protagonista, y gran parte del peso de la ficción recae sobre sus espaldas. Además, tiene ese tono de pieza de autor que ya imprimió su creador, Álvaro Carmona (Utrera, Sevilla, 1980) –monologuista, guionista y colaborador de varios programas de Buenafuente, artífice de espectáculos teatrales y autor de un libro de dibujos–, en su anterior serie, Gente hablando, que fue nominada a un premio Emmy internacional. 

P. Álvaro, uno pensaba si tendría la tentación de repetir en Déjate ver la fórmula que tan bien le funcionó en Gente hablando (también disponible en Atresplayer). Y no. Aquí hay muchos silencios.

Álvaro Carmona. Era algo que tenía clarísimo: que no quería hacer otra serie que fuera como Gente hablando. Mientras tenga energía e ilusión por hacer proyectos me gusta ponerme retos e intentar aprender como guionista y director. Y si vuelves a repetir lo que has hecho antes, te estancas un poco. Es de lo poquito que tenía claro cuando me puse a escribir. Obviamente, hay momentos en que te la puede recordar, algunas conversaciones, pero no hay una escena de dos personas sentadas hablando 10 minutos.

P. ¿Qué se cuenta en Déjate ver y qué se quiere contar?

Macarena Sanz. Es difícil, porque creo que hay mucha cosas que se cuentan. Pero es un poco la historia de una persona que trabaja para otra, que es la que tiene todo el reconocimiento, y extrañamente ella no recibe el que debería por parte de esa persona ni de nadie, porque ni se dan cuenta. Es interesante, porque el hecho de que ella tenga un problema tan grave, que es que su cuerpo empieza a desaparecer, hace que tome una decisión tan difícil como salir de su zona de confort y cambiar su vida. Y a mí esto me parece muy interesante, porque hay veces en la vida que si no es tan grave lo que está pasando, no lo haces. 

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Á. C. Aguantas…

M. S. Eso. Ana, mi personaje, aguanta mucho. Al final yo creo que es: menos mal que pasa esto tan fuerte. Pero, si no, ¿seguiría ahí? Y es que aguantamos y aguantamos, y, a veces , hay que parar. Aunque no sea tan fuerte lo que te pasa.

P. Macarena, Ana, su personaje, se enfrenta a situaciones que sirven un poco de crítica de la sociedad en la que vivimos

M. S. Pone el foco en ciertos asuntos en los que tenemos que poner atención. Como que el trabajo no lo es todo, aunque te encante. También están las relaciones personales. Y: tranquila, tu identidad no depende de que todo el mundo te quiera y de que seas famosa. De que todo el mundo vea lo bien que estás. Sino también poner el foco en las relaciones más cercanas. Para mí la serie te recuerda cosas. Por supuesto que hay una crítica, pero es más: cuidado, porque igual te estás perdiendo cosas importantes.

“A mí me dio la sensación de que con la serie había aprendido a tener más expresión”

Macarena Sanz

P. ¿Por qué Macarena, Álvaro? ¿Contento con la elección?

Á. C.  Porque para mí es ella. Cuando haces un casting ves diferentes versiones de la serie, porque por mucho que digan las mismas palabras cada persona tiene un alma Y yo, desde que vi el primer vídeo casting, o sea, que ni siquiera fue presencial, pensé: qué luz tiene Macarena; es algo que encajaría perfecto en el personaje de Ana. Porque la serie es ella y tenía muy claro que necesitábamos a alguien que en cuanto la vieras y conocieras fueras con ella y a tope. 

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P. Imprescindible, cierto, en una serie en la que el peso recae tanto en la protagonista.

Á. C. Maca tiene esa luz que en cuanto la conoces irradia cariño y confianza. Pero esto es solo un feeling. Y cuando hicimos el casting presencial, vi todo lo demás. Es que aparte es una actriz increíble.

P. Ha tenido buen ojo.

Á. C. Me maravillaba cada día porque la tarea que tenía por delante era muy difícil, ya que la serie es ella. Recuerdo estar montando un capítulo y la montadora y yo dijimos: “Esta mujer se lo ha echado el capítulo a la espalda y lo ha llevado de principio a fin”. Y se sabía la serie mejor que yo. De hecho pasó una cosa muy guay: que conoce a Ana mejor que yo. Esto nunca me había pasado. Porque en Gente hablando rodaba muy poquito, casi no daba tiempo de entablar amistad con lo actores. 

P. ¿Protege con celo sus creaciones?

Á. C. Yo cuido mucho el texto, cada palabra. Y recuerdo que Maca me dijo: “Esto, tal”. Y mi primer instinto fue decirle: “yo he pensado mucho esto y ahora te voy a decir por qué no”. Pero vi que ella conocía a Ana mejor que yo. Y me encantó. Porque pensé que el coche más delicado que hay en todo este circuito -que es la serie-, el de Ana, está en buenísimas manos. En las de alguien que tiene muchísimo talento y se lo tomó muy en serio. Estoy muy contento con la elección.

P. La serie se basa mucho en silencios. Y en esos momentos en que parece que pone cara de nada es cuando Macarena debe echar mano de toda su capacidad de expresión. 

M. S. Sí. Me dio la sensación de que había aprendido a expresar (ríe). Como que tenía más expresión que cuando empecé.

Á. C. Se nota el talento de Maca, porque podría haber sido incluso tontorrona la manera de poner caras y de mirar, pero siempre es capaz de hacerlo de una manera muy humana en la que te sientes identificado. Es como cuando en The Office Jim mira a cámara y te dice: “¡Jo, tío, es que esto es rarísimo!”. Ella no mira a cámara, pero su mirada es tan humana…

M. S. Pero debo decir que Álvaro dirige fenomenal.

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Á. C. Eso también es verdad.

M. S. Y me ayudaba todo el rato. Y en esos silencios. Me decía: “Maca, respira”. Se generó una relación superbonita. De mucho compañerismo y complicidad. Para mí eso era nuevo. También porque era el primer proyecto en el que estaba tanto tiempo. Me he sentido supercuidada y superbien dirigida.

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