El verano en el que los artistas han alzado la voz: quejas por las primeras filas en los festivales



Las primeras filas de los conciertos y festivales mastodónticos suelen ser los metros cuadrados más caros. Hace años que a alguien le pasó por la cabeza eso de compartimentar los espacios y vender las entradas por secciones. Hoy en día es habitual ver en grandes eventos conceptos como Front stage o Golden ring para referirse a los billetes más exclusivos de un espectáculo. Todo ello, claro, también a precio exclusivo o, con suerte (y a menudo con muchos followers), por invitación.

Son muchos los festivales de música que comercializan ese tipo de entradas premium que permiten al comprador vivir el evento desde una posición de privilegio. A principios de este verano, en pleno apogeo de los festivales, el artista granadino Dellafuente decía en Twitter: “Estaría bien replantearse los front stage en los shows, creo que se pueden dar otros beneficios a la gente que quiera pagar más que no sea estar en la primera fila que es donde realmente deberían estar los que están a 100 metros”. Algunos compañeros del gremio respondieron a eso a través de las redes sociales, como Recycled J con un escueto “amén”.

Dellafuente, rapero con discurso de clase criado en Granada, ha estado este verano inmerso en una gira de conciertos que ha ido de festival en festival después de un tiempo apartado de los escenarios. En Barcelona actuó en junio en el Share Festival, en el Parc del Fòrum, que tenía un espacio que ocupaba gente con entrada VIP. Otros tres grandes festivales de la capital catalana, el Primavera Sound, el Sónar y el Cruïlla, no tienen ahora esa separación frente a los escenarios, aunque sí venden tickets premium con los que se incluye, por ejemplo, barras o espacios exclusivos, entre otras.

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Sin embargo, con estos pases permiten ver los shows en plataformas elevadas (¿metáfora quizá del ascensor social?) desde las que ver los conciertos, ya sea en los laterales o, como en el caso de algunos escenarios del Sónar, al final del espacio. El Primavera Sound, que anteriormente sí tenía zona VIP frente a los grandes escenarios, rectificó porque a menudo se encontraba que en los conciertos menos populares ese espacio estaba vacío o medio vacío y los fans de verdad de la banda en cuestión estaban 20 o 30 metros más lejos de lo que debían. La imagen era fea.

La heterodoxia y el respeto

Pero este verano los artistas han alzado la voz también por actitudes que se producen en estas grandes concentraciones de público, a menudo heterodoxo y llamado por la presencia de algún cabeza de cartel. A mediados de junio la integrante del grupo Ginebras Sandra Sabater hizo un texto en el que explicaba su experiencia en el festival O son do Camiño, que se celebra en Santiago de Compostela. “Las primeras filas estaban copadas de grupos sentados en el suelo reservando hueco para ver a un artista que actuaba después. Algunos estaban de pie, con cara de culo, bostezando e incluso vacilando. Gente, se ve absolutamente todo desde ahí arriba, hasta los paluegos, no es coña”, decía la guitarrista.

Sabater se quejaba de que “esas personas no dejaban disfrutar a los que sí estaban ahí para escucharnos”, es decir, fans de la banda y curiosos. “Es molesto, es irrespetuoso y es de tener bastante mala educación”, sentenciaba. La situación no es nueva y muchos artistas comentan en privado la dura papeleta que tienen cuando les programan antes de un cabeza de cartel de festival. Otros, sin embargo, lo ven como una oportunidad: tendrán seguramente más público frente a ellos del que tendrían en otro horario.

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Sabater proponía algo sencillo: que la gente se moviese para atrás y después recuperará el lugar. Sencillo y complicado a la vez, parece. La integrante de Ginebras defendía en su texto el papel y la experiencia de los festivales, sitios, según ella, para “compartir, descubrir, celebrar”. “Si quieres ver a un artista en concreto, cómprate una entrada para ir a verle en su gira, pero no manches la experiencia de otra persona con tu sentada y falta de respeto”, zanjaba.

Muchos otros artistas aplaudieron públicamente a Sabater, como el rapero Rayden, que escribió en Twitter: “Esto lo viví yo el año pasado en un festival. Los festivales que quieren enganchar al público joven, se están llenando de personas que solo escuchan el TOP 50 de Spotify y se piensan que si echan al artista o grupo que toca con su banda va a tocar su artista favorito antes”.

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Entrado ya el verano Bad Gyal, poco sospechosa de no mover masas ahí por donde pasa, protagonizó y pronunció desde el escenario en el festival Boombastic de Alicante un discurso parecido al de Sabater. “En los festivales me siento un poco extraña, hay gente aquí delante con una cara de observar, juzgar, de no estar disfrutando… Yo recomiendo que, si estáis aquí, intentad pasarlo bien, intentas disfrutar, dejar el juicio… Los que ya me conocéis y me queréis sabéis lo del autotune, lo de la faldita corta, sabéis que muevo el culo… ”

“Que los que estéis aquí, lo disfrutéis, y si no os gusta… Yo que sé… Es enorme el festival”, exclamó. Y, pese a la incomodidad manifiesta, siguió la fiesta. Y también la rueda de los macrofestivales.

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