‘El Lichis’ cuenta la historia del gran ‘hit’ de la Cabra Mecánica junto a María Jiménez



Se fue María Jiménez. En un coche de caballos por Triana, bordeando el Guadalquivir y con la gente rompiéndose la voz a su paso. Una despedida masiva en su Sevilla natal, donde se cantaban sus canciones entre la multitud. Entre las más repetidas, aquella que dice la de “Tú que eres tan guapa y tan lista…”.

La lista de la compra se tituló aquel tema. Se publicó hace 22 años. Catapultó a una María Jiménez en horas bajas y a su compositor, El Lichis (Miguel Ángel Hernando), al olimpo de las canciones más icónicas del pop-rock en español. EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha hablado con el cantautor, en el último adiós a la diva más explosiva y lenguaraz que recuerda España, para que explique cómo se forjó aquella breve conexión que perdurará para siempre en la fonoteca nacional de los ‘hitazos’.

Corrían principios de 2001 y al Lichis, único miembro fijo del grupo La Cabra Mecánica, se le acababan las oportunidades. “Había grabado ya dos discos anteriores con el proyecto La Cabra Mecánica. Ese, Vestidos de domingo, iba a ser el tercero. Pero desde la discográfica me vinieron a avisar de que esta era la última. En pocas palabras: que, o salía bien, o me pegaban la patada, vamos. Yo la verdad es que ya estaba en otra onda musical y andaba escuchando canciones de Beck y Calexico, que no tienen nada que ver con esto”.

Martirio y Kiko Veneno

Con el grueso de las canciones ya convertido en maqueta, La lista de la compra fue de las últimas en llegar. Una composición que se le había atrancado al Lichis. “Tenía el arpegio del principio, tenía la idea en la cabeza, que era hablar de un universo presuntamente femenino que yo reivindicaba también para los hombres. Hacer la compra, la colada. Tenía en la cabeza a Kiko Veneno y Martirio cantando…”. Pero la canción no acababa de arrancar en su cabeza.

Todo cambió un día que, agotado después de grabar temas nuevos en su ocho pistas, se dio un paseo por las afueras de Madrid. “Yo vivía en Vallecas en aquel tiempo. Salí una noche a tomar unas cañas cerca del campo del Rayo. Y allí, en un bar, vi un póster de María Jiménez. Todo empezó así. La vi y supe que era eso lo que estaba buscando para la canción. Que la cantase María Jiménez”.

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A pesar del delicado momento que atravesaba su relación con la discográfica, Miguel Ángel presentó la propuesta. Y en el sello Dro se la aceptaron, con la única condición de que el productor fuese Alejo Stivel (el histórico miembro de Tequila). El Lichis también puso una única condición: “Que esta canción la cante María Jiménez. Dadle lo que pida”. Y, contra todo pronóstico, en la discográfica le dieron el visto bueno enseguida. “Cuando di el nombre de María, el director de Dro, que era Alfonso López, contestó. “Hostia, claro. María Jiménez”. Es como si lo hubiera visto claro enseguida. Como si la canción estuviera compuesta para ella”, cuenta ahora el compositor.

La grabación

La apuesta era arriesgada. María Jiménez era una vieja gloria alejada de los escenarios y las listas de ventas. No estaba en sus cotas de popularidad más altas. Y en la industria era conocido su particular carácter. Pero en la discográfica fueron con todo y le propusieron el negocio. Ella dijo que sí enseguida.

“Más tarde me confesó que, cuando le ofrecieron grabar conmigo, se puso a buscar algunas de mis canciones y pidió mis discos. Y cuando escuchó la de Que te follen se dijo a sí misma que quería trabajar con ese tío“, cuenta el Lichis, que recuerda que “tampoco estaba tan normalizado lo de las colaboraciones entre artistas, que ahora parece que sea algo casi obligado para los cantantes y a veces casi contra natura”.

El día de la grabación, El Lichis era un manojo de nervios. “María y yo no nos conocíamos personalmente de antes. Yo sabía quién era, la admiraba, pero nunca nos habíamos visto. Así que imagínate qué nervios y qué excitación”. No sabían cómo iba a actuar una diva tan controvertida y con tanto tiempo fuera del circuito. La música ya estaba grabada y sólo faltaba la voz, cuyo éxito aún era una incógnita.

Pero salió bien. “Fluyó todo desde el principio, de forma muy natural. Se mostró cercana con todos, súper amable. María hizo suya la canción y cantó divinamente. Hizo exactamente lo que pedía aquella canción. Incluso improvisar. La letra original decía “Tú que eres tan guapa y tan lista”; pero ella fue la que introdujo la primera persona: “Yo que soy tan guapa y artista”. Y quedó bien, porque es lo que pedía la canción. Era para ella”.

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Al Lichis se le acaban los adjetivos al recordar lo que le transmitió María Jiménez aquella tarde: “Fue amable, cercana, cariñosa… ¿que te cuente alguna anécdota? La anécdota era ella. La forma de hablar que tenía, de hacer comentarios divertidos, de soltar frases lapidarias, como la de “Opérate del carácter”. Estar compartiendo estudio con una leyenda así, ¿te parece poca anécdota?”.

Johnnie Walker

La voz se grabó en una tarde y María enseguida demostró que la fama que le precedía estaba bien ganada. El productor, el argentino Alejo Stivel, lo ha ilustrado esta semana con una anécdota: “El día de la grabación [María] llegó a las 4.30 de la tarde, puntual, después de comer. Le ofrecí un té o un café y me dijo “¡Qué va niño, tráeme un whisky doble!”. Y así empezó todo a funcionar.

Prosigue el productor contando que “me pidió otro whisky, así que fui a la tienda de la esquina y compré una botella de Johnnie Walker y se la di en mano. Nos pusimos a grabar, desplegó su genio y la canción quedó brutal. Fue un mega hit. Y ella volvió al primer plano de la actualidad musical. Cuando se fue, a eso de las 8 de la noche la botella estaba vacía”, concluye.

El Lichis asegura que “aquella botella vacía me la quedé yo. Y no fue la única. Otra que nos bebimos los dos juntos en Barcelona también la conservaba en mi casa como un tesoro. Pero en una limpieza en casa me las tiraron, al ver que eran dos botellas vacías. Y yo casi lloro cuando me di cuenta”.

Éxito popular

La canción fue un pelotazo popular. Miguel Ángel hace especial hincapié en eso: “Apenas sonó en la radio. Aunque ahora tengamos la impresión de que la ponían en todas las emisoras, no es verdad. La ponían en Radio 3 y como rareza, La Cabra Mecánica con María Jiménez. En las cadenas de radiofórmula no se pinchaba. No fue un boom comercial. Si la canción se escuchó fue porque le gustó a la gente. Fue un éxito popular”.

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Vestidos de domingo es el álbum más conocido de La Cabra Mecánica y el que catapultó al grupo a la fama. “Nos vino bien a los dos. Ella no participó en la gira pero, a partir de ahí, retomó su carrera. Incluso estuvimos a punto de volver a trabajar juntos. Un día me llamó para decirme que iba a sacar un disco y quería que yo escribiese las canciones. Me puse con ello, pero después me comunicaron que al final iba a optar por grabar un álbum de versiones de Sabina”, recuerda El Lichis.

De aquel repertorio de canciones que nunca llegó a cantar María, muchas se perdieron. Y alguna otra la acabó aprovechando el cantautor para proyectos propios posteriores, como una que se llama Caramelo y que está incluida en el disco Ni jaulas, ni peceras, que se grabó en 2003. Porque cada uno siguió su camino. Ambos le deben mucho a aquella canción. La Cabra se consolidó en el panorama nacional y María volvió al foco.

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La foto que abre este reportaje es el último encuentro María Jiménez y El Lichis se vieron: “No mantuvimos el contacto después. La noche que nos vimos por última vez vi fue en una gala en la que estaba con Sabina- Nos saludamos muy efusivamente, le dije que me alegraba muchísimo por cómo le estaban yendo las cosas. Nos abrazamos y en ese mismo momento supe que la historia entre ella y yo se había terminado para siempre. Me sentí como Michael Landon en Autopista hacia el cielo“, recuerda entre risas.

El Lichis ha despedido a la artista en sus redes sociales con un mensaje y la mencionada fotografía. Han pasado más de 20 años, pero Miguel Ángel todavía recuerda alguno de los consejos recibidos durante su breve relación: “entre todas las cosas que me dijo cuando hablamos, hubo una que no se me olvidará: “Lichis, no te están respetando”, me advirtió en un momento dado mientras hablábamos de nuestra música. Y aquello me vino muy bien para eso, para hacerme respetar y saber qué hacer cuando no me lo ponían fácil”. Háganse respetar, es un consejo de María Jiménez.

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