Ecodiseño, o cómo forjar la sostenibilidad desde el minuto cero


Si todo sigue su curso, en los próximos años un aluvión de productos sostenibles inundará el mercado europeo. Durarán más y se romperán menos; tendrán menos materias primas vírgenes y más secundarias; serán más eficientes en el consumo de energía y más fáciles de mantener; podrán actualizarse, repararse, reacondicionarse, reutilizarse o, en última instancia, reciclarse. Es en lo que está trabajando ahora la Comisión Europea (CE): en un reglamento sobre diseño ecológico de productos sostenibles que reducirán su huella de carbono, dejarán menos residuos y cerrarán su ciclo de vida contribuyendo así a dar un fuerte impulso a la economía circular.

Será una nueva forma de producir que exigirá a las empresas concebir de manera diferente los productos que lancen al mercado. El secreto para conseguirlo está en el ecodiseño, es decir en pensar desde el mismo momento que surge la idea de un nuevo artículo en reducir su impacto medioambiental durante toda su vida. Se trata de que desde sus materias primas, su fabricación, embalaje, transporte, hasta su utilización y el fin de su existencia dejen la menor huella posible en el planeta. Hacerlo así resulta vital ya que la manera en la que se formula un artículo desde el minuto cero determina hasta el 80% del impacto ambiental que va a tener a lo largo de su vida.

El ecodiseño tendrá que estar presente en casi todos los bienes de consumo, excepto en los automóviles, alimentos, medicamentos y productos veterinarios. Con es nueva mentalidad, Bruselas plantea crear normas específicas para los textiles y el calzado, y revisar las que ya hay para productos de la construcción, pilas y baterías, envases, sustancias químicas y electrónica (móviles, tabletas, cargadores..). Pero quiere dar prioridad a un grupo de candidatos y que las empresas empiecen a ecodiseñar con estos nuevos parámetros medioambientales los primeros textiles, muebles, colchones, neumáticos, detergentes, pinturas, lubricantes, así como hierro, acero y aluminio.

Para ello, el ecodiseño tiene sus estrategias: se puede reducir el peso de un producto; utilizar menos materias primas primarias, apostar por materiales reciclados, o que duren más; eliminar sustancias que no sean circulares; diseñar productos que consuman menos agua y electricidad cuando se usen; que se puedan reparar y desmontar fácilmente para que cada pieza siga su camino de reutilización o reciclaje…

Reto para las empresas

Lo que no cabe duda es que el ecodiseño supondrá un reto para las empresas. La Comisión considera que podrán ahorrar costes en materiales, consumo energético y en gestión de residuos, dado que fabricarán productos con menos material, que serán más duraderos y que accederán a un mercado de materias primas secundarias, en el que estas se podrán reutilizar en el mismo proceso u otros. Además hay que tener en cuenta el contexto que vivimos: el ecodiseño puede ser rentable ante la escasez cada vez mayor de recursos naturales, los problemas en la cadenas de suministro de materias primas y la volatilidad de sus precios.

«El ecodiseño no tiene por qué suponer un coste, sino una ventaja competitiva e incluso una reducción de gastos, por ejemplo en la factura energética de la fabricación de un producto. Si una empresa depende de un único proveedor de China, aparte del impacto ambiental de ese artículo y del transporte asociado, y ante el riesgo de que se rompa la cadena de suministros, como ya ha ocurrido, quizás le interese más sustituir ese material por otro de un proveedor europeo con menor huella de carbono y que le garantiza el abastecimiento. Ya hay muchas empresas que realizan ecodiseño de sus productos porque ciertos materiales son escasos, y por tanto caros, o porque les obliga a ser intensivos en electricidad para fabricar el producto», opina Virginia Martín, profesora de Ecodiseño y Análisis de Ciclo de Vida del Instituto Superior del Medio Ambiente.

A la hora de ecodiseñar se trata de «pensar y repensar», apunta Martín, porque también puede ocurrir que un nuevo material sustituto de otro, aunque se utilice en menor medida en la fabricación y se ahorren costes, puede resultar mucho más caro en la gestión de su residuo o en su reciclaje.

Desafíos técnicos

Para las empresas el ecodiseño también plantea desafíos técnicos, porque estos nuevos productos sostenibles deberán mantener el nivel de calidad, funcionalidad y seguridad de siempre. «Los bienes que se fabriquen tienen que tener unas propiedades técnicas que den un buen rendimiento y cumplan su función. En el proceso de cambiar de un material por otro hay que hacer muchas pruebas para comprobar que no se pierde rendimiento. Los materiales reciclados tienen muchas impurezas», cuenta Ramón Villacampa, responsable Medioambiente, Seguridad y Normalización en BSH Electrodomésticos España.

De hecho, Villacampa pone el ejemplo del plástico. «Antes se utilizaba plástico virgen en muchas piezas de electrodomésticos que ofrece mayor estabilidad en todos los parámetros necesarios para que el producto aguante su vida útil. Ahora utilizamos más plástico reciclado siempre garantizando que ofrece las mismas características de funcionalidad, calidad y resistencia que el virgen. Solo utilizamos este plástico cuando somos capaces de garantizar la misma calidad».

Ejemplos de productos sostenibles

BSH, un fabricante alemán de electrodomésticos (con marcas como Siemens, Balay y Bosch), ya tienen experiencia en soluciones pensadas desde la perspectiva del ecodiseño, bajo el paraguas de una directiva que ya existe sobre el diseño ecológico para determinados productos relacionados con la energía, sobre todo para electrodomésticos que tienen que ser más eficientes en el consumo de agua y electricidad. De hecho, los buenos resultados en la aplicación de esta directiva ha inspirado a Bruselas para dar un paso más y proponer el reglamento sobre productos sostenibles con más requisitos medioambientales y abarcando más bienes. Con el diseño ecológico de electrodomésticos se consiguió en 2021 reducir un 10% el consumo energético de estos artículos y los usuarios ahorraron 120.000 millones de euros en su factura de la luz y agua, según la CE.


Una investigadora, del centro de competencia de bomba de calor de BSH, ubicado en Pamplona, ensaya esta tecnología para secadoras

De ahí que BSH ecodiseñara la primera secadora con bomba de calor, «que ahorra hasta un 66% de energía por uso en comparación con otras secadoras convencionales», matiza Villacampa. También introdujo en el mercado las primeras lavadoras con autodosificación de detergente. «La propia lavadora -continua- tiene unos sensores, electrónica y software que detecta el peso y el grado de suciedad de la ropa y decide cuánto detergente y suavizante usa en cada lavado. Consigue gastar un 18% menos de detergente y 10 litros menos de agua por lavado», afirma Villacampa. Y esta empresa lanzó por vez primera el lavavajillas con el mineral zeolita, «que absorbe la humedad y reduce el tiempo de secado. Ahorra un 20% en agua y otro 20% en energía», contiúa Villacampa. Ahora BSH está incorporando a sus placas de inducción una pieza de plástico reciclado que sostiene toda la electrónica. «Por cada pieza que introducimos evitamos la emisión de un kilo de CO2. Son pequeños pasos para productos más sostenibles».

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Esta empresa se ha planteado dos objetivos alineados con las directrices europeas sobre ecodiseño y economía circular: que en 2030, el 95% de sus electrodomésticos que lleguen al final de su vida útil se pueda reciclar, y que el 50% del peso de los componentes que utilicen en ellos sean reciclados. «Y eso se consigue desde el momento que se hace el diseño», asegura Villacampa.

Construcción

La multinacional francesa Saint-Gobain (dedicada a la construcción ligera) también se ha marcado como objetivo reducir su huella de carbono en un sector (el de la construcción) que es responsable del 36% del consumo de energía global, del 40% de las emisiones de CO2 y del 40% de consumo de materiales y generación de residuos sólidos. «El ecodiseño es una herramienta fundamental ya que no sólo nos ayuda a diseñar soluciones más sostenibles sino que también ayuda a mejorar los productos ya existentes, haciéndolos además más eficientes», consideran Mariluz Luz Jimeno, responsable de Sostenibilidad en Saint-Gobain, y Félix Saucedo, responsable del departamento técnico en Saint-Gobain PAM España.

Esta empresa analiza todo el ciclo de vida de sus soluciones para ofrecer nuevos productos con baja huella de carbono. Ha desarrollado un tipo de vidrio que contiene un 42% menos de carbono que un vidrio estándar. Se ha conseguido utilizando más material reciclado y usando energía verde para su fabricación. Este vidrio se usa en dobles y triples acristalamientos en edificios, y «ofrece un excelente aislamiento térmico con la mayor entrada posible de luz natural y seguridad de uso», aseguran Jimeno y Saucedo. A través de estrategias de ecodiseño Saint-Gobain fabrica placas de yeso laminado, que contienen un 28% de material reciclado proveniente de obras y son 100% reciclables. Y ha logrado tuberías de fundición dúctil totalmente reutilizables y reciclables. Al final de su vida útil sirven como materia prima para fabricar nuevas tuberías.


La tubería de fundición dúctil, desarrollada por Saint-Gobais, que es totalmente reutilizable y reciclable

Una vuelta más

El ecodiseño también está en el ADN de la empresa valenciana Natürbrush, que elabora productos naturales para el cuidado dental y corporal. Un proceso que va evolucionando siempre pensando en reducir su impacto en el medio ambiente. Comenzó lanzando al mercado un cepillo de dientes de bambú, de la variedad Moso. «Es un material antibacteriano y hipoalergénico. Soporta muy bien la humedad, aunque damos un tratamiento de calor para cerrar los poros y hacerlo más resistente. El bambú no desforesta porque se desarrolla muy rápido, se corta y vuelve a crecer. Además la variedad Moso es muy dura y no es consumida por los osos panda, por tanto no alteramos su alimentación», cuenta Moises Torregrosa, fundador (junto a Jorge Lizondo) de Natürbrush.

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Las cerdas de aquellos primeros cepillos eran un 80% de nailon y el resto de plástico reciclado. «Aunque el mango de bambú es biodegradable, se puede enterrar en una maceta, en el jardín o depositar en el contenedor orgánico, los filamentos debían ir al contenedor de plástico. Ahora hemos evolucionado». Así que consiguieron fabricar filamentos biobasados procedentes del aceite de ricino, «que también se pueden enterrar».


Los fundadores de Natürbrush, Jorge Lizondo (derecha) y Moisés Torregrosa (izquierda)

Natürbrush obtiene el bambú de plantaciones en Ningbo (China), «certificadas y controladas», asegura Torregrosa, y allí también realiza el proceso de fabricación del cepillo de dientes y el ‘packing’. «Esto tiene un transporte y su huella de carbono no nos gusta. Así que hemos decidido dar una vuelta más», dice. Desde hace un año Natürbrush comercializa también otro tipo de cepillos obtenidos del reciclado de plásticos que se recuperan del Mediterráneo. «Esta línea de producto la fabricamos en Valencia. En el proceso incorporamos una enzima que convierte ese plástico en biodegradable».

Aun así no resulta suficiente para esta empresa, porque sigue investigando nuevas soluciones con menor huella de carbono. Así que a partir de un estudio de la Universitat Politècnica de València, y en colaboración con el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), trabaja en conseguir un producto inyectable, «como si fuera plástico, para fabricar nuevos cepillos de dientes», a partir de los huesos de aceituna. «Nuestra idea es fabricar todo en España y reducir nuestra huella de carbono».

Y cuenta con otras soluciones como los cabezales extraíbles para sustituir las cerdas de los cepillos de dientes, menos duraderas, y que siga prolongándose la vita útil del mango de bambú; o dentífrico en pastillas que necesita menos consumo de agua en su fabricación y en su uso; o bastoncillos de algodón biodegradables. «Siempre hay que dar una vuelta más», garantiza Torregrosa. Y eso tendrán que hacer las empresas para aplicar el ecodiseño a los productos sostenibles del futuro más inmediato.

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