Diez cosas que probablemente no sabías de The Velvet Underground


La sola mención de su nombre casi funciona como un conjuro mágico que nos transporta a la época dorada de la contracultura de los años 60 y a un ambiente oscuro de guitarras machaconas y alucinadas iluminado con luces psicodélicas. The Velvet Underground, la banda formada por Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Moe Tucker, es uno de esos grupos míticos de los que todo el mundo es fan o, como mínimo, ha oído nombrar alguna vez.

Aunque duraron pocos años en activo, su original forma de integrar la música pop con la vanguardia artística de su época los ha convertido a lo largo de los años en una de las bandas más influyentes de la historia. Su actitud, su imagen, su asociación con Andy Warhol y el hecho de que dos de sus componentes originales, Reed y Cale, se convirtieran después, cada uno por su lado, en genios de la música por derecho propio, han hecho el resto.

Pero a pesar de su fama, del enorme número de entrevistas que Reed y Cale han concedido a lo largo de estos años y de las horas y horas de documentales y programas de televisión que se han rodado sobre ellos y aquella mítica escena que rondaba por la Factory de Warhol, todavía existen bastantes cosas que el público en general no conoce de esta banda, de la que el año que viene se conmemorarán (glups) los 60 años desde su fundación.

Ahora, tanto los fanáticos de la Velvet, como aquellos interesados en saber más de la banda tienen una nueva oportunidad de hacerlo ya que Libros Cúpula acaba de editar The Velvet Underground. El grupo de pervirtió la música rock, escrito por el crítico musical Rafa Cervera (y con prólogo de Ana Curra), que cuenta la historia del grupo con una mirada transversal que reivindica la importancia global que sigue teniendo su obra a pesar de todo el tiempo transcurrido.

Para celebrar esta publicación, nos adentramos en las páginas del libro y en alguna otra fuente externa para descubrir algunas de las pequeñas historias de la banda neoyorkina que todavía no se conocen demasiado.

1. Lou Reed conoció a John Cale en una fiesta y lo convenció para tocar una copia barata de ‘The Twist’

A menudo los músicos más famosos comienzan su carrera en trabajos de poca monta, incluso dentro de la industria musical. Ese fue el caso de Lou Reed, que fue contratado en 1964 por el sello discográfico Pickwick Records, especializado en lanzar al mercado copias de los éxitos musicales del momento.

Reed estaba obligado a componer canciones al peso, cuantas más mejor. No obstante, el músico no podía evitar darle a esas tristes parodias su toque personal e inimitable. Eso es lo que ocurrió con The Ostrich, una canción que compuso en la estela de la exitosa The Twist pero que era mucho más extraña y compleja. Reed tocaba la guitarra con las seis cuerdas afinadas en la misma nota, lo que le daba un aire exótico; la letra, por su parte, tenía frases tan inquietantes como “¡Pon tu cabeza en el suelo y deja que alguien te la pise!”, para describir cómo se tenía que bailar.

El tema se grabó con un grupo de músicos de estudio, pero se lanzó al mercado bajo el nombre inventado de The Primitives. Contra todo pronóstico, la canción alcanzó una popularidad respetable, tanta que los dueños del sello pensaron que sería interesante crear un grupo de músicos real para que se hicieran pasar por The Primitives y rentabilizar un poco más la canción con actuaciones en vivo. Le encargaron a Reed que formara esta banda.

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Una noche, en una fiesta en el Lower East Side de Manhattan, Lou vio a un chico de quien le gustó su melena al estilo Beatle. Resultó que ese chico era John Cale, que acababa de llegar a la ciudad desde Gales para seguir con sus estudios musicales y tocar la viola en el vanguardista Theater of Eternal Music creado por La Monte Young.

A Reed le encantó Cale y lo invitó a tocar en The Primitives. Ante la posibilidad de ganar un dinero fácil, Cale aceptó. La extraña canción de Reed sorprendió e intrigó a Cale. Más tarde, se hicieron amigos.

2. Su batería original se largó de la banda justo antes de que empezaran a tener éxito porque les ofrecieron un concierto en el que les pagaban 75 dólares

Al año siguiente, en 1965, Reed y Cale decidieron montar una banda. Para ello contaron con Sterling Morrison, compañero de Reed en la Universidad de Siracusa, a la guitarra, y con Angus MacLise, que compartía piso con Cale y que, como él, formaba parte del Theater of Eternal Music, a la batería.

Tras pasar por varios nombres para el nuevo grupo, decidieron quedarse con The Velvet Underground, tomándolo prestado de un libro sobre la corrupción sexual de la sociedad del momento, que se centraba especialmente en el BDSM.

La banda se moría por tocar en directo las pocas canciones que tenían y, a través del periodista musical Al Aronowitz, consiguieron una oportunidad para tocar en un instituto de Nueva Jersey. Todos estuvieron muy contentos con esto salvo MacLise, ya que se trataba de una actuación pagada, en concreto con 75 dólares. En aquel espíritu tan de los años 60, el batería acusó a sus compañeros de banda de ser unos vendidos y abandonó la formación inmediatamente.

Desesperados por encontrar a un sustituto, la banda le preguntó a un amigo de Morrison, Jim Tucker, si su hermana, que tocaba la batería, estaba disponible. Así fue y Moe Tucker completó la formación histórica de la Velvet.

3. Andy Warhol los descubrió cuando tocaban versiones de rock en un café

Fue el mismo Aronowitz, que creía mucho en el grupo, quien les consiguió una residencia fija en el Café Bizarre, un oscuro antro para turistas de Greenwich Village. Tocaban allí nada menos que seis noches a la semana. Para contentar a los habituales del local, que no estaban muy en la vanguardia del momento, la Velvet incorporó algunas versiones de clásicos del R&B como Little Queenie o Bright Lights Big City.

La banda posando junto con Andy Warhol. / ARCHIVO

Por aquella época, Andy Warhol, que ya era un artista bastante conocido, andaba buscando un proyecto musical en el que involucrarse. Por consejo de su colaborador Paul Morrissey, Wathol acudió una noche al Café Bizarre y el grupo le entusiasmó, tanto su música como, especialmente, su imagen. No dudó en ofrecerles ser su manager, lo que definitivamente cambió el rumbo de la banda.

La Velvet siguió tocando durante un tiempo en el café. Ganaban algo de dinero pero el aburrimiento era insoportable. Una noche tocaron su canción The Black Angel’s Death Song y el dueño del local les dijo que si la volvían a tocar los despediría. La tocaron a la siguiente oportunidad que tuvieron para que los despidiera.

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4. El coproductor de su primer disco cobró un cuadro de Andy

Bajo la dirección de Warhol, la banda empezó a colaborar con la cantante Nico y grabaron varios vídeos siguiendo la estética del artista que se titularon Exploding Plastic Inevitable.

Para ayudar en estas grabaciones Warhol contrató a Norman Dolph, un DJ y técnico de sonido que solía prestar sus servicios para poner música en inauguraciones de galerías de arte en Nueva York en aquella época, donde solía cobrar con una obra de arte, en lugar de con dinero.

Cuando Warhol comenzó a organizar la grabación del primer disco de la Velvet, siendo él un completo ignorante en temas de producción musical, le pidió ayuda a Dolph para que actuara como co-productor. Siguiendo su costumbre, el técnico le pidió a Warhol un cuadro a cambio de su trabajo.

Así fue. Le entregaron uno de los cuadros de la serie Death And Disaster de Warhol en plata. Dolph contó en una entrevista tiempo después que se vio obligado a vender el cuadro en el año 1975 por 17.000 dólares. Hoy tendría un precio de alrededor de dos millones.

5. Warhol quiso rayar todos los discos del plátano para que se repitiera eternamente ‘I’ll Be Your Mirror’

Warhol fue el productor de The Velvet Underground and Nico, el primer disco de la banda, pero sin meterse mucho en los asuntos musicales. Ahí dejó a la banda total libertad para grabar las canciones a su gusto.

Eso no quiere decir que no hiciera algunas sugerencias o tuviera ideas muy “originales” sobre lo que tenía que ser el disco. Quizá la más extrema de todas fue la que tuvo para I’ll Be Your Mirror, una canción de amor que se supone que estaba inspirada en los sentimientos de Lou hacia Nico.

Warhol había sugerido rallar a propósito todas las copias del disco para hacer que cuando llegara al verso en el que se dice “I’ll be your mirror” (“seré tu espejo”), la aguja saltara y se repitiera la frase eternamente hasta que alguien fuera al tocadiscos y la levantara. Por suerte no se llevó a cabo.

6. Nico fue impuesta por Andy Warhol y la echaron en cuanto pudieron

Fue Andy Warhol quien sugirió que la banda necesitaba un pequeño empujón y que la modelo Nico era la perfecta para el papel. Nico se había hecho famosa recientemente tras aparecer en la película La Dolce Vita de Federico Fellini, y fue esa fama (y el apoyo del artista) la que les trajo rápidamente un contrato discográfico.

Pero tras el éxito limitado (en su momento) del primer álbum de la banda, las relaciones con Andy se enfriaron mucho. Literalmente la banda lo despidió, lo que no encajó muy bien en el ego estratosférico de Warhol. Nico, al haber sido sugerencia del artista, también partió tras él.

7. La canción ‘Heroin’ fue compuesta varios años antes de que se formara la Velvet

Resulta curioso que Heroin, una de las canciones más emblemáticas de la banda neoyorkina fuera compuesta por Reed mucho tiempo antes de que tuviera ni la más remota idea de que algún día esta existiría.

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Para rastrear su origen, hay que ir hasta los días de universidad de Reed, cuando tocaba en grupos de folk y de rock y experimentaba con mucha libertad con las drogas. Imbuido por muchísima literatura, especialmente por los libros El almuerzo desnudo y Yonki de William Burroughs, el artista escribió una letra que contaba cómo era la experiencia de inyectarse heroína.

Reed tenía esta canción en el cajón desde entonces. Intentó grabarla en su etapa en Pickwick Records, pero no acabó de encajarles a sus jefes por motivos obvios. Finalmente, años después pudo grabarla y se convirtió en un éxito.

8. Cale salió de la banda porque quería grabar el siguiente disco con los amplificadores sumergidos en el agua

A pesar de encontrarse en el epicentro cultural de Nueva York, a finales de la década de los 60, el éxito comercial y de crítica seguía rehuyendo a The Velvet Underground. En el grupo existía una tensión muy clara entre los impulsos rockeros de Lou y los vanguardistas de Cale. Por ejemplo, para el segundo disco de la banda, Cale había propuesto que los amplificadores de los instrumentos se grabaran sumergidos en agua.

Eso era demasiado para Reed, que pretendía hacer más accesible la música de la banda y llegar a públicos más diversos. Así que, a espaldas de Cale, convocó al resto de miembros de la banda para decirles que, o bien echaban a John, o la banda se habría terminado. Así fue y Cale dio su último concierto con la Velvet en la sala Boston Tea Party en septiembre de 1968. El grupo continuaría con Doug Yule sustituyendo a Cale hasta mayo de 1973.

9. Lou Reed dedicó su canción ‘European Son’ a su mentor intelectual, Delmore Schwartz

Una de las mayores influencias que Reed reconoció en su vida y su obra fue el poeta y profesor Delmore Schwartz, al que conoció mientras estudiaba en la Universidad de Siracusa. Schwartz hizo crecer mucho como escritor a Reed, siendo una influencia fundamental en su vida. El profesor odiaba el rock y, especialmente, las letras de canciones, pero Lou nunca lo olvidó.

Como homenaje a él, Reed le dedicó la canción European Son del primer disco de la banda porque era quizá la menos rockera y una de las más vanguardistas del álbum. Schwartz nunca llegó a escucharla, ya que la banda grabó la canción unos meses después de su muerte.

10. La banda llamaba a Andy Warhol ‘Drella’

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En el ambiente de The Factory, Andy Warhol era un dios y todo giraba alrededor de él, no obstante, a veces también había un poco de espacio para la burla y el cachondeo a sus espaldas. De ahí viene precisamente el nombre de Drella, un mote que se inventó para el artista la superstar Ondine, una de las chicas que actuaba en las películas de Warhol. Drella es un acrónimo que mezcla Drácula con Cincerella (Cenicienta).

Portada ‘The Velvet Underground. El grupo de pervirtió la música rock’, de Rafa Cervera. / ARCHIVO

A los miembros de la Velvet les encantaba ese apodo y habitualmente se referían a Warhol con él, ya que describía perfectamente las dos caras de la personalidad de Andy. No obstante, todos lo adoraban, como quedó constancia cuando en 1989 Cale y Reed se reunieron para grabar un disco en homenaje al artista titulado precisamente Songs for Drella.

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